¿Os resulta familiar el diseño de hoy? Pues sí, es un pichie pero esta vez versión vestido, ¿Qué os parece?
He utilizado tanto mi pichi negro desde que lo confeccioné que este verano se me ocurrió hacerlo tipo vestido, al que estoy segura que seguiré recurriendo tanto o más.
Esta vez me decanté por un tejido en blanco, porque me apetecía así para combinarlo con un calzado en el mismo color -me encanta cómo queda-, aunque estoy deseando pensar looks más otoño-invernales para lucirlo. Ya se me está ocurriendo combinarlo con unos leotardos monos o medias de algún estampado invernal…
Para hacerlo partí del patrón del pichi pero lo modifiqué para hacerlo falda. Lo rematé igual que los pichis, y le añadí el clásico bolso de plastrón.
Para mostrároslo escogí una combinación básica: una camiseta negra. Siempre os cuento que soy fan de este estilo de prendas, y pienso que nos lo ponen más fácil en nuestro día a día a la hora de elegir la ropa.
Aproveché una escapada a Tavira, Portugal, para fotografiar el look en una de sus preciosas calles, y a decir verdad, apurando los últimos coletazos del verano. Me apetece muchísimo dejar atrás estos looks más veraniegos y adentrarme en la moda otoño-invierno.
Si hace unas semanas os enseñaba mi primer kaftán, un regalo a mi prima por su cumpleaños, hoy os muestro el que me hice para mí.
Escogí este georgette de fondo salmón con un estampado de ramas y flores en negro, porque al ser finito me permitía usarlo también de vestido para cualquier otra ocasión, y no solo para momentos de playa y piscina.
En esta ocasión partí de un patrón doble del delantero porque necesitaba conseguir el cruce, que llevé hasta la pinza de talle. Quería este tipo de escote pero tampoco muy pronunciado. También va cortado en la cintura, con una goma, y todo en costura francesa, cómo no.
Como veis, es supercómodo para quitar y poner en la playa, y permite ir mona pero sin desentonar con el ambiente veraniego de estos lugares.
Me queda pendiente mostrároslo cómo lo combinaría para un día normal de calle. ¿Cómo lo haríais vosotras?
Hoy os muestro una prenda nueva en mi web: un kaftán para la playa.
La chica tan guapa que lo luce es mi prima Nerea, y este vestido fue mi regalo adelantado por su cumple. Ella cumple 15 años en agosto, pero yo no iba a poder estar allí para celebrarlo, así que aproveché que íbamos a coincidir unos días de vacaciones en julio, para llevárselo de sorpresa.
Confeccioné dos, uno para ella y otro para mí -que os mostraré más adelante-, así que hoy os explico el suyo.
Está confeccionado en un tejido crepé finito en estos tonos pastel preciosos que podéis ver. Ella es muy morenita, así que elegir esta tela fue un acierto.
Para la parte superior lo corté por el patrón de kimono porque quería ese tipo de manga, aunque la hice más cortita. Y para el escote preferí hacerlo estilo barco, que, sin ser a la caja, fuese bastante cerrado para que fuera más cómodo para Nerea, que aunque esté supermayor, no quería hacerle un escote llamativo o más propio de una chica adulta.
Añadí una goma en la cintura, y rematé todos los bajos con un pespunte. Está entero confeccionado a costura francesa porque me parecía que esta prenda requería unos acabados limpios como los que caracterizan a este tipo de costura.
Y prenda lista. Como veis, Nerea también podrá utilizar esta prenda como vestido normal, al estar hecho con un tejido que ni transparenta ni enseña demasiado.
Si algo queda claro tras echar un vistazo en mi web, es que me encantan los vestidos en todas sus versiones: largo o corto, ajustado o más suelto, con manga o de tirantes…
Y hoy os muestro un diseño con un estilo más babydoll.
Nada más ver este tejido en la tienda se me vino inmediatamente el diseño a la cabeza: un vestido con un toque preppy proporcionado por bloques de volantes. Los corté bastante altos, de 26 cm cada uno, y los uní a un cuerpo para el que partí del patrón base sin pinza.
Tenía claro que este vestido debería llevar una manga larga, y, para seguir con la concordancia de los volúmenes, le añadí un poquito de vuelo en la copa al hacerla un poquito jamón.
Y ya que este estilo de vestidos está pegando fuerte, se me ocurrió combinarlo con otro de los must de la temporada: las botas camperas.
¿Os gusta esta combinación? ¿Cómo hubierais combinado vosotros el diseño de hoy?
¡Feliz 2021! Esperemos que este año nuevo nos depare mejor suerte que el pasado. Por eso, para comenzarlo, quería mostraros algo especial, y creo que, de todos los trabajos del 2020, este encaja a la perfección: un conjunto de bebé.
Ana cumplió su primer añito el pasado 7 de agosto, y una persona que la adora me encargó un conjunto para ella. En esta ocasión no tenía ninguna premisa, tenía libertad total, así que, como nunca había confeccionado nada de bebé, me puse enseguida a buscar inspiración.
Aquí me encontré el mayor inconveniente: quería hacerle un conjuntito veraniego, pero, como los bebés crecen tan rápido, tenía que dar en el clavo con la talla para que lo pudiese llevar ya.
Yo le hice la talla de 12 meses. Sé que en estas ocasiones se suele hacer una talla más, pero no quería arriesgarme a que le quedara grande y que, por tanto, no pudiera lucir su regalo durante el verano.
Me tocó entonces escoger la tela para este mini encargo. A mí me encantan cuando las bebés van vestidas de azul, pero sí es verdad que para Ana quería tirar hacia el rosa. Jamás pensé que fuera tan difícil escoger estampados para bebés, porque ¡son todos preciosos! Al final, yo me decanté por uno un poquito más clásico, sin arriesgar mucho: un popelín de fondo blanco con estrellitas en rosa en combinación con otro liso en esta misma gama cromática, y un algodón blanco.
El vestido lleva el canesú típico de ropita de bebé, que forré en bolsa con este último tejido, para que ni se vieran ni molestaran las costuras. Aunque era verano, en Asturias siempre hay que cubrirse un poco, así que le puse unos mini volantes que combinaban los dos tejidos, para que le tapasen el comienzo de los bracitos y le aportara, también, cierta gracia. Sabéis que me encanta ese toque.
Como cierre le puse unos automáticos, aunque añadí un botoncito de nácar rosa justo encima de cada uno. La braguita se la hice en el rosa liso, que no era el tono exacto de las estrellitas, pero a mí me gustaba más así.
Y así de preciosa estaba Ana con su conjuntito nuevo. Muchísimas gracias a su mami por cederme las fotos, y enhorabuena, tanto por esta muñequita como por su hermano Diego.
¿Qué os parece este encargo? ¿No me digáis que no es una monada?
Creo que ya había comentado en alguna ocasión lo fan que soy de los vestidos largos, por lo que ya había confeccionado alguno que otro, pero nunca uno midi. Así que aquí está el primero y, seguramente, no el último.
Y, como os contaba también el jueves pasado, estoy bastante concienciada con darle una vida larga a cada prenda que elaboro. Por eso intento inclinarme hacia diseños que, gracias a las distintas combinaciones que ofrecen, puedan servirme durante todo el año.
En esta ocasión me he aprovechado de la tendencia de superposición de prendas, que lleva ya entre nosotros unas cuantas temporadas, para mostraros esta nueva confección.
Se trata de un maxi vestido de corte midi, realizado en un satén mate con estampado de serpiente. Este tipo de estampados siempre me han parecido demasiado arriesgados para mí, pero decidí atreverme al tratarse de una prenda holgada y, por tanto, menos llamativa.
Le hice al vestido un escote en pico y le añadí unos tirantes finos del mismo tejido. También decidí hacerle una abertura lateral, aunque no muy pronunciada.
Otro elemento que quise añadir fueron los bolsillos laterales, que van incluidos en la costura. Muchas veces nos cuesta encontrar tanto faldas como vestidos con ellos y, como es algo que resulta tan cómodo, decidí insertarlos en mi prenda.
Como veis, este vestido lo voy a poder utilizar ahora, como os muestro en las fotos o con un jersey oversize encima, haciendo pasar al vestido por falda, pero también en verano. De igual manera, es apto tanto para contextos más arreglados como para mi día a día.
¿Qué os parece esta idea de confeccionar prendas útiles para todo el año con las que intentar luchar contra el fast fashion?
Aunque el otoño se ha instalado ya aquí, me niego a despedirme del verano. Por eso os traigo todavía un diseño a todo color, un vestido en tono verde súper alegre y llamativo.
Me apetecía probar a hacer las solapas de la falda, que son las clásicas de las blazers, y también quería probar con la abertura en el hombro, así que reuní ambas características en una pieza. En resumidas cuentas, es un vestido experimental.
Para ello adquirí el tejido y el forro en el mismo tono, lo que me resultó sorprendentemente fácil. Me había entrado el gusanillo por el verde pistacho y esto fue lo más parecido que encontré.
En cuanto a los patrones, hice el del cuerpo sin cadera con un traslado de pinza al hombro, con lo que se consigue un costadillo muy favorecedor; y para la falda hice lo mismo: llevé la pinza hasta el punto donde iría la solapa y, por consiguiente, la abertura de la falda. Lleva cuatro: dos en el delantero y dos en la espalda, que coinciden con las cuatro pinzas.
El vestido va completamente forrado, lo que hace que por dentro quede pulido, sin verse una sola costura. La verdad que soy fan de forrar las prendas, siempre y cuando el tejido y diseño lo permita. También hay ocasiones en las que el forro resulta imprescindible.
Como os cuento, este era un vestido para experimentar, probar y equivocarme, y ahora que lo veo terminado, sé en qué cosas acerté y qué cosas habría cambiado. Al final solo se aprende de los errores.
Hoy me apetece compartir con vosotros un encargo de lo más divertido. Os cuento: la mamá de Dani, a quien le había gustado uno de mis vestidos, se puso en contacto conmigo para proponerme hacerle una versión en miniatura para su hija. ¿Mi respuesta? ¡Por supuesto!
Se trataba del vestido de cuadros vichy que publiqué a mediados de junio. Como no podía garantizar encontrar el granate exacto, me invitaron a escoger entre uno de sus colores favoritos: gris, rosa y lila. Me decanté por el último porque, aparte de ser el más parecido al mío, me resultaba más particular, pues es más común ver vestidos de niñas en vichy rosa o azul, pero no en este tono.
Como Dani tiene siete años, contrasté primero su talla y altura con su madre, para asegurarme de que el patrón adecuado correspondía con el de la talla 8, al que añadí las correspondientes holguras.
No sé si recordáis las mangas de mi vestido: era una manga barco que se caracteriza por no tener costura entre ella y el cuerpo.
Para este vestidito quise cambiar este detalle por una manga que resultase más cómoda para peques de esta edad. Ellos juegan, corren y saltan, por lo que me parecía que Dani estaría haría más cómoda con una manguita con su costura. No obstante, me permití añadirle un pequeño frunce en la copa para darle esa gracia característica de la manga jamón que tan bonita queda en ellas, con el que además se mantiene visualmente la estética de la manga de mi vestido.
Para facilitar la tarea de ponerse el vestido, le hice una costura en la espalda que dejé abierta a la altura del cuello, donde añadí una presilla de hilo y un botón como cierre.
Como podéis ver en las fotos de los detalles, rematé su vestido con bieses blancos, exactamente igual que el mío.
Y ya que sus papis también me habían encargado unas mascarillas para ellos, quise incluir una infantil para ella.
Como sabéis, durante el confinamiento subí un tutorial del coletero scrunchie en mi perfil de Instagram. Así que también añadí un juego de ellos para la peque: dos a conjunto con su vestido y otro más a conjunto con su mascarilla.
No sabéis la ilusión que me hace que Dani tenga un vestido como el mío, y lo que me alegra verla con él. Y más al decirme sus papis lo contenta que estaba jugando y bailando él.
¡Muchísimas gracias por este encargo tan bonito y especial! Además, siempre que abro mi armario y veo el vestido, me acuerdo, con una sonrisa, de Dani.
Bienvenidos a otro jueves de septiembre en mi web. Hoy volvemos a una de mis prendas favoritas: los vestidos.
Este en concreto es uno de los que primero confeccioné para mí. Me apetecía que fuese sueltito para poder colocarle un cinturón, y que siguiera la tendencia de los hombros descubiertos. Así que fui a elegir la tela para poder trabajar en él y me decanté, cómo no, por este azul.
En cuanto al patrón, no tiene mayor dificultad que industrializar el cuerpo con cadera para obtener la base del vestido y una tira para el volante, añadiéndole a ambos la holgura necesaria para después poder fruncir.
Como siempre me gusta pecar de corta, hice mi vestido minifaldero, mientras que para el volante utilicé un largo de 20 cm.
Para poder recoger bien en la zona del brazo-hombro, le añadí una goma que proporcionase esa sujeción. Y tanto el bajo del vestido como el del volante van rematados con una puntada común.
La verdad que, al ver las fotos, me apetece volver a confeccionar una prenda con este cierto toque mexicano. ¿Os apetecería ver un diseño así? ¿Qué color elegiríais?
Bienvenidos al segundo ciclo de moda en mi blog: el Especial Inspiración Invitada.
Como sabéis, preparé mi primer especial durante el mes de diciembre, donde cada jueves publiqué un diseño para Nochevieja, marcado por el subtítulo «la noche más brillante del año», pues imperó la lentejuela y el brilli-brilli.
Disfruté tanto con ello que, nada más terminarlo, ya estaba organizando el segundo ciclo. La temática estaba clara: tenía que ser un Inspiración Invitada, pues si hay ocasión en la que lucir los diseños más elegantes, esa es la temporada conocida como BBC: boda, bautizo y comunión, que comprende de mayo a octubre.
Y qué mejor momento para colaborar con la diseñadora asturiana Nuria Ordiales, ganadora del III Certamen de Jóvenes Diseñadores del Principado de Asturias, y finalista en la XX edición de los premios nacionales a la moda. Ella es la artífice de todos los complementos que mostraré durante este mes, y que podréis encontrar en su web WWW.NURIAORDIALES.COM o en sus páginas de Instagram y Facebook .
Mi idea era llevar a cabo el Especial Invitada durante mayo, pero a causa de la emergencia sanitaria provocada por la COVID-19, me vi obligada a aplazarlo, al igual que tantos de los eventos que se habían programado para estas fechas y para los que había ideado estos diseños.
No obstante, ahora que con la nueva normalidad parece que la cosa va mejorando poco a poco y que se retoma la celebración de bodas, bautizos y comuniones, ha llegado el momento de compartir con vosotras el ciclo BBC.
La primera propuesta es un vestido midi de estampado azul romántico y volumen en las mangas.
Me apetecía trabajar aspectos de la costura que no había hecho antes. Así, lleva un cuerpo cruzado hasta el costado y una manga farol que, a diferencia de la jamón, también presenta volumen en la bocamanga. Para que armara, le puse una capa interior de un tul tieso, y repartí el volumen en pliegues en vez de en frunces.
Yo hice una versión cortita a la que añadí un puño de 5 cm. Y, como me apetecía darle un toque bonito con unos botones dorados, añadí estas presillas, algo que tampoco nunca había hecho.
Otra cosa que tenía claro era el largo del vestido. Siempre os cuento, y podéis verlo en mis diseños, que yo tiro más hacia lo cortito; no obstante, en este caso el propio vestido, cuya falda es de capa, demandaba un largo midi, que aporta una elegancia inalcanzable con la minifalda, y que me parece perfecto para una boda de día.
En cuanto a los complementos, incluimos este sombrero de polipropileno adornado con unas flores de tela, que simulan las de la propia tela. Para la cartera nos decantamos por este clutch en rafia, que combina un tono crudo con un amarillo apagado, al igual que el estampado del tejido.
Como veis, se puede llevar tanto con la cadenita como sin ella, y, aunque un clutch suele ser pequeño, puedo asegurar que en este entra todo lo necesario para la ocasión. Además, tiene los acabados en dorado, algo ideal para este outfit.
Os dejo un video para que veáis esta primera propuesta en movimiento.
¿Qué os ha parecido este primer diseño del nuevo ciclo de moda? Os adelanto que son todos muy distintos entre sí, y que encontraréis variedad por si buscáis inspiración para un evento próximo.
Nos vemos el próximo jueves con mi segunda propuesta.