ESPECIAL NOCHEVIEJA III
Esta vez no lo veis puesto en mí porque se trata de un encargo, pero mi amiga María lo luce espectacular. Os cuento un poquito.
Cuando le comenté la intención que tenía de preparar este especial, me propuso que uno de los cuatro diseños fuera para ella. Como supondréis, yo más que encantada con el plan.
María no buscaba nada arriesgado. La primera idea era un minivestido, de manga corta y flojo; es decir, un básico. No obstante, según fueron pasando los días y fuimos viendo algunas fotos de inspiración, le entró una duda: ¿quedaría más mono ceñido?
Mientras nos decidíamos sobre el entallado, pasamos a elegir el color.
En ese momento no podía preguntarle por cuál de las dos se decidía, porque ella estaba en México y la diferencia horaria lo hacía imposible.
Con los dos géneros en la mano, me tocó tomar la decisión por ella. No fue demasiado complicado, ya que el rojo que habíamos visto en la web resultó ser una lentejuela mate que no llegaría a conseguir el efecto brillante en una prenda. Así que me arriesgué al lavanda, con la casi certeza de que ella, al despertarse, se alegraría de la elección. ¡Y así fue!
optamos por hacerlo ceñido— y lo llamativo de su color y su tela, ya lo hacen especial sin que sea necesario nada más.
ESPECIAL NOCHEVIEJA II
ESPECIAL NOCHEVIEJA
¡Hasta la próxima semana!
VESTIDO FALSO CRUCE
POLKA DOTS
Hace un par de semanas os enseñé en mi cuenta de Instagram cómo la había combinado en una tarde de verano: camiseta básica de manga corta y converse, ambos en blanco. Un looksúper veraniego, ¿verdad? Pues hoy en mi blog le doy la vuelta para convertirlo en un estilo inverno-otoñal.
VESTIDO TARTÁN
Un jueves más os traigo un nuevo diseño.
De hecho, hace dos semanas terminé de confeccionar otro vestido, que os enseñaré más adelante, con la misma inspiración.
INVITADA III
Ya en pleno otoño, así que hoy os traigo a María, una invitada más acorde a la estación en la que nos encontramos.
María tenía un evento muy especial: la boda de su prima el 5 de octubre en Mieres, Asturias. Apenas un mes antes, recibo un mensaje suyo en el que me preguntaba si, aprovechando la ocasión, me daría tiempo a confeccionarle una falda para la ceremonia con la que presumir —y cito sus palabras— “de la artista de su amiga modista». ¿Mi respuesta? ¡POR SUPUESTÍSIMO!
Cuando ella, con apuro por no querer darme trabajo con tan poco margen, me realizó la petición, no sabía la ilusión que me haría su encargo exprés.
Al momento nos pusimos a trabajar: María me envió un par de fotos de faldas que le gustaban mientras yo salía a la caza de telas para la suya.
Ella buscaba una falda de fondo oscuro, con estampado en colores otoñales —a poder ser, de flores— y de corte midi. Además, después de haber visto el diseño de Helena, estaba convencida de atreverse con la abertura lateral.
Por otro lado, y ya que el enlace tenía más bien un tono informal —ceremonia en el Ayuntamiento de Mieres y comida con la familia en La Consistorial, el restaurante de enfrente—, me pidió que no ideara una falda exclusiva para eventos, sino que, combinada con un playero, camiseta básica y cazadora, también le pudiera servir para el día a día.
Hasta el último momento ambas estuvimos dudando entre estas dos telas: mismo estampado, pero diferente color. Al final nos decantamos por el verde, porque creímos que alegraba la falda con un toque de luz.
Respecto al patrón, decidí confeccionarla en cuarto de capa. Todas las referencias que ella me había mandado presentaban poquito vuelo, por lo que este corte me pareció el más apropiado para desarrollar el diseño.
Y, dado que sobró algo de tela y que María tiene esa melena tan bonita, le llevé de sorpresa dos complementos para el pelo, en caso de que quisiera adornar su look: un lazo para una coleta y una diadema rígida. Aunque quedó maravillada con los dos, optó por la segunda.
Obviamente, no soy ninguna especialista en lo referente a tocados. Sin embargo, como me encanta la artesanía y crear cosas nuevas con aguja e hilo, no dudé en experimentar. El resultado fue este:
FALDA TARTÁN
Para las fotos decidí combinarla con playeros y camiseta básica, ambos en blanco. Sin embargo, admite tanto unos botines de plataforma y un jersey de punto para ir abrigada al trabajo como un taconazo y una blusa más sobria para asistir a cualquier cita. Eso sí, al ser tartán rojo, cuidado con los colores y los estampados.
En su momento, yo había confeccionado un crop top de manga larga a juego con ella para conseguir un total look —aquí otra de las posibilidades de combinación—. Sin embargo, como de eso ya van dos o tres años, me queda algo justo, así que lo tengo guardado de recuerdo en mi armario.
El patrón que siguen los cuadros responde al de una falda de capa, es decir, cortada en un círculo completo. Esto implica que la caída del estampado depende de la dirección hacia la que caiga la tela, jugando así con su hilo y bies.
Además, con un trocito de tela sobrante hice el coletero de moda: los llamados scrunchies.
Me parece un complemento súper chulo, porque aparte de en el pelo, podemos lucirlo en nuestra muñeca. De esta manera, combina a la perfección con nuestro outifit, a la par que le da un toque distinto.
Espero que os haya gustado la idea de esta falda, tan diferente a la última que os mostré.
Nos vemos en el próximo post, que también versará sobre una falda y su complemento. ¡Hasta entonces!
INVITADA II
Helena tenía una boda el 31 de agosto en Cádiz. Sin embargo, por motivos de trabajo, no sabría si podría confirmar su asistencia hasta días próximos al enlace. Propuso entonces hacer un dos piezas, de modo que le fuera posible combinar cada una por separado y de forma mas informal en caso de no poder acudir.
Además, ella tenía tres requisitos claros: estilo lencero, espalda escotada y falda con abertura lateral.
Escogí un tejido satén para ser fiel al primer requisito. Al principio, Helena tenía en mente un nude, pero cuando vimos este azul con pequeños toques verdes, ambas nos enamoramos. Y al ser ella “blanquita” de piel, este color le iba a dar más luz que la primera opción.
Su idea para la espalda era un nudo cuyos extremos cayeran sobre la falda. Por lo llamativo de este escote escogimos uno barco para el delantero.
El cuerpo iba forrado en bolsa, lo que significa que no se ve ninguna costura si se le da vuelta.
Forrar en bolsa no es nada sencillo, conlleva un proceso que necesita tiempo, paciencia y dedicación. No obstante, el resultado merece la pena. Además, para este diseño era imprescindible, ya que de esta forma se evita mostrar el revés de la tela en los lazos al hacer el nudo.
Por otro lado, de la necesidad de romper el monocromo nació la idea de la cartera. Si bien ella solamente me había encargado la ropa, yo me ofrecí a hacérsela, siempre que aceptara el factor sorpresa: no la vería hasta que viniera a recoger su encargo. Ella me reiteró que confiaba totalmente en mí. Yo, por mi parte, lo tenía claro: quería un tul bordado con flores.
Como ella llevaba los complementos en dorado, le añadí una cadenita en ese color, que puede quitar y poner a su antojo.
La tercera de las ideas era la abertura en la falda. Boda de tarde, agosto y Cádiz conformaban el escenario perfecto para ellos. Así que dicho y hecho: una abertura considerable con la que enseñar pierna, pero sin pasarse. Ante todo quería que Helena se sintiese cómoda y elegante, y, por sus palabras, creo que lo conseguí.
Y así termina la historia que hay detrás de mi segunda invitada de boda. Como esta vez no contaba con el apoyo de mis clases de costura, el trabajo recaería íntegramente en mí y, si surgía cualquier imprevisto o dificultad, tendría que resolverlo yo sola. Por eso me lo tomé como una oportunidad de demostrarme que puedo sacar un trabajo adelante por mí misma. Y, a pesar de que probablemente haya tenido mis fallos, logré con éxito mi propósito.
El orgullo de ver a Helena vestida totalmente por mí, y las palabras bonitas que recibió de la gente y que me transmitió, hacen que solamente quiera dedicarme a esta profesión y trabajar duro para mejorar en ella cada día. Profesión que requiere horas y horas, pero que un simple “es justo lo que quería” o un “me encanta, es precioso” hacen que invertirlas merezca más que la pena.
¡Gracias, Helena!

























































