VOLANTES Y FLORES

Cuando publiqué el vestido de flores una de vosotras me dijo que era la primavera hecha vestido. Me encantó esta metáfora tan bonita para describirlo, metáfora que también podría aplicarse al que hoy os enseño, en el que el fondo blanco y las florecitas evocan a la primavera más alegre. De hecho, me doy cuenta de que trato de emular esta estación con muchos de los estampados que elijo.

Esta vez escogí un satén y, aunque veáis mucho tejido con tanto volante, es una tela fresquita e ideal para el diseño que tenía en mente, que parte de un vestido base al que fui añadiendo volantes.

Cada uno mide 15 cm de alto y, como van fruncidos, necesitan tener bastante ancho —oscilan entre metro y medio y dos metros— para dar un vuelo decente. Todos están rematados con la puntada de doble orillo.

Para los tirantes corté dos tiras del mismo tejido y los cerré con un pespunte a máquina, colocado a la altura deseada. Si os fijáis, quise que el escote de la espalda bajara más que el delantero.

Esta ocasión también quise evitar pecar de corta, pues en los diseños cortos me gusta más que se acerque a la altura «mini» que a la rodilla. Me apetecía que mi vestido fuera un poco más largo que lo que acostumbro a confeccionar y darle así un largo distinto que resulta, quizás, más elegante.

Aunque no descarto quitarle un volante más adelante. ¿Qué opináis vosotros?

UN DISEÑO, DOS ESCOTES

El diseño que hoy os muestro no es demasiado corriente en mí, ya  que, como parte de arriba, yo suelo optar por prendas básicas y más bien holgadas. Y es que, como ya os he comentado alguna vez, no me siento cómoda con cosas ceñidas y, en el caso de que me atreva a ponerlas, arriesgo más con las partes de abajo.

No obstante, me apetecía hacer un cuerpo distinto al que recurrir para «vestir» un outfit informal. El  resultado fue este top, en el veo un híbrido entre prenda holgada y femenina que me parece ideal para aquellas veces en las que quiera recurrir a un básico, pero con un toque vistoso que no implique ir demasiado arreglada.

Está confeccionado combinando dos tejidos: un crepé para el cuerpo y un plumetti de organza para las mangas.

Mientras que el patrón delantero del cuerpo va sin pinza porque no va entallado —incluso me gusta que abluse al meterlo por el pantalón—, en la espalda sí que industrialicé para poder darle más holgura y añadirle una goma que otorgue un poco de sujeción.

Las mangas siguen el patrón de manga jamón, que le da amplitud en la copa, pero sin tocar el contorno del brazo, que yo aproveché para remangar un poco. En la copa introduje también una goma para que la manga tuviera la gracia de poder llevarse tanto subida como off shoulders.

Si tengo que decantarme, yo prefiero la segunda manera. Además es una tendencia que viene pisando fuerte de cara al verano. Adelanto que no será la única vez que veáis esta manga en mi blog.

Y como podéis apreciar, combiné el diseño de hoy con el scrunchie que os enseñé en el tutorial,  porque ambos están confeccionado con el mismo tejido.

¿A vosotros también os gusta combinar prenda y complemento? ¿Y qué tipo de tops preferís ahora de cara al verano? ¿Optáis por los básicos o los preferís más arreglados?

SORTEO KIMONO

Ha llegado la desescalada y, con ella, el momento de realizar el sorteo el kimono. (Bases al final del post)

Cuando anuncié mi intención de realizar un sorteo todavía no teníamos idea de la que se nos venía encima. Así que el kimono lleva terminado todo este tiempo, a la espera de irse con la ganadora.

Originariamente, el vestido tradicional japonés del que proviene esta prenda se confeccionaba con tejidos rústicos. Se tuvo que esperar hasta que la influencia de la cultura china y coreana llegase a Japón para que la fibra de seda se empezase a emplear en la confección del kimono.

No obstante, los kimonos que hoy en día están al alcance de todas suelen estar confeccionados en satén. El satén no se refiere a la tela, sino a la trama con la que están tejidos sus hilos, que pueden ser tanto de algodón como de poliéster. Es dicho entramado el que aporta ese brillo que le proporciona, sin serlo, una apariencia de seda.

Este kimono está confeccionado con un satén que combina un fondo en blanco con grandes flores rosas y fucsias y un toque verde de sus ramas.

En cuanto a patrón, sigue el mismo que el primer kimono que publiqué, donde también compartí apuntes sobre la historia de esta prenda, y está completamente confeccionado con costura francesa, ideal para cuando las costuras quedan a la vista. Por eso todos los kimonos que he realizado hasta la fecha están trabajados de esta manera.

Detalle de la costura francesa y puntada de doble orillo en el bajo

Tanto las mangas, que caen a mitad del antebrazo, como todo el escote están rematados con una tira estampada, mientras que el bajo está rematado con pespunte de doble orillo.

Y, lo mejor de todo, es talla única, con un  largo de 117cm, por lo que no tenéis excusa para no participar en el sorteo. Para que tengáis una referencia, yo mido 1.65m.

No sabéis la ilusión que me hace poder llevarlo a cabo y que alguna de vosotras pueda lucir este verano una prenda mía. También admito que estoy algo nerviosa, pues es algo en lo que he puesto mucho trabajo y cariño, y me gustaría que, aquella a quien le toque, aprecie todo el proceso que hay detrás de una prenda 100% artesana.

Las BASES para participar en su SORTEO son:

Seguir mi página de Facebook – CYNTHIA SOLOMANDO

Dar me gusta y compartir la publicación del anuncio del sorteo en Facebook.

Comentar nombrando a dos personas en dicha publicación de Facebook. Puedes comentar tantas veces como quieras, siempre y cuando nombres a personas distintas cada vez.

El sorteo estará activo hasta el domingo 31 de mayo a las 23:59h.

Nombraré a la ganadora la primera semana de junio en mi página de Facebook.

¡Mucha suerte a todas!

SCRUNCHIE

Bienvenidos a un jueves distinto en mi web. Y es que hoy no os voy a mostrar un nuevo diseño como tal. En esta ocasión quiero compartir con vosotros un tutorial para realizar un scrunchie, el coletero de moda desde hace un par de años.

Lo único que necesitamos es un rectángulo de tejido que mida aproximadamente 50×10 cm, hilo del mismo color, y una goma para el pelo. En alguna ocasión también utilizo goma de mercería, que cierro con un pespunte uniendo sus extremos.

En primer lugar, doblamos la tela a la mitad por la cara exterior de manera que, una vez doblado, lo que veamos sea la cara interior de la misma. Luego marcamos 4 cm a cada extremo, centímetros que necesitaremos dejar sin coser para luego poder darle la vuelta a la tela. 


Colocamos luego la goma en medio de la tela, de modo que pueda ir cosiendo dejándola en el interior.

Después marcamos con el alfiler los 4cm, y hacemos la costura lateral. Yo prefiero hacer esta costura con la máquina, ya que es la más larga.

El lateral está cosido, pero respeta los 4 cm de los lados.

Ahora procedemos a darle la vuelta a la tela: introducimos el extremo por el interior de la costura, para lo que nos podemos ayudar de un imperdible, de un gancho o de nuestra paciencia.

Una vez que hemos conseguido darle la vuelta, lo cerramos.

Para ello, yo encaro los dos extremos y les paso un pespunte a máquina.

Queda todavía la pequeña abertura que correspondiente a los 4 cm que dejé en cada extremo al principio del tutorial.

Para cerrarla, enhebro una aguja con el mismo hilo y le doy un pespunte, esta vez a mano.

¡Y scrunchie terminado!

Este complemento es una buena idea para todos aquellos a quienes les pique el gusanillo de la costura y quieran empezar por algo sencillo, o, simplemente, para quienes quieran aprender a hacerse sus propios coleteros.

Además de este tutorial foto a foto, he preparado un vídeo donde podéis ver este paso a paso en movimiento. Lo encontraréis también en mi página de Instagram, donde cada semana voy colgando contenido adicional sobre las prendas en las que esté trabajando en el momento.

Espero que os haya gustado esta novedad. La verdad que me divertí preparando el tutorial y durante todo el proceso que hay detrás de él. También deciros que, aparte de la mía, probablemente existan más maneras de elaborar coleteros. Ojalá la mía os resulte sencilla.

Mucho ánimo a aquellos que todavía estéis en Fase 0, y responsabilidad y civismo a los que hayamos pasado a la Fase 1.

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VESTIDO DE GASA

Ahora que debería acercarse la temporada de bodas y comuniones, me gustaría mostraros un vestido que cumple el código de formalidad exigido por este tipo de eventos.

En realidad se trata de un dos en uno: un vestido interior confeccionado en crepé y uno exterior en gasa.

La idea partió de este segundo tejido, pues yo quería conseguir un vestido que visualmente diera la impresión de vaporoso. Así que, partiendo como siempre de los patrones base, industrialicé el delantero y el trasero y modifiqué la manga: patrón normal hasta la bajada de codo, y a partir de ahí una manga de capa. Este patrón es el mismo que el de las faldas de capa, con el único cambio del diámetro del contorno de la cintura por el de la manga.

El cuello lo rematé con un vivo del mismo género, y dejé una pequeña abertura en la costura central de la espalda para añadir un corchete a modo de cierre.

Tanto el bajo de las mangas como del cuerpo está rematado con un repulgo —el cordoncillo que hace la remalladora— que es perfecto para rematar este tipo de tejidos.

El vestido interior surge de la necesidad de añadir un “forro” a la gasa translúcida. Para él opté por un crepé con elastán, para que así tuviera esa capacidad de adaptación sin necesitar el uso de cremalleras o cierres. De la misma manera, tampoco lleva ninguna pinza, pues esa elastina del tejido hace que podamos  prescindir de ellas.

Como veis, a veces no necesitamos lucir diseños ostentosos y recargados para estos eventos, sino podemos optar por diseños como este, que resulten vistosos, y que, además, podamos utilizar para otras ocasiones menos formales.

Por ejemplo, yo utilicé este mismo diseño para una cena con amigas, ocasión en la que lo combiné con un cinturón negro con una hebilla roquera y una cazadora. Os aseguro que el look cambiaba completamente.

¿Os gusta la idea?

Y mucho ánimo, que enseguida empezamos la desescalada.

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TRANSFORMACIÓN A VESTIDO

Este jueves os muestro, por primera vez, la transformación de una prenda a otra.

Tenía esta falda desde hacía algunos años en mi armario y sabía que no la iba a volver a poner, por lo que me apeteció transformarla en una prenda totalmente distinta para darle una segunda vida. ¿Quién diría que este vestido bodycon hubiera salido de ella?

Lo primero que hice fue plantear el nuevo diseño: un vestido ceñido, con una abertura lateral y tirantes finitos. Empecé cortando la goma de la falda y deshaciendo las costuras para obtener dos rectángulos completos. Este era todo el tejido que tenía para trabajar.

Decidí por eso que el vestido tuviera bastantes cortes, lo que es un truquito para cuando la tela escasea, porque esto obliga a cortar piezas más pequeñas y, en consecuencia, a jugar con la colocación de los patrones sobre ella.

Así es que modifiqué la pinza de pecho para obtener un costadillo, e hice lo mismo en la espalda. En la parte de la falda también jugué con las pinzas y las llevé a un corte, y ahí aproveché para hacer la abertura lateral.

Como se aprecia en las fotos, los tirantes van cruzados en la parte de la espalda. Y el vestido cierra con una cremallera lateral invisible.

Tengo que confesar que este vestido solo lo hice para probar a hacer la transformación y que, en realidad, no lo utilizo nunca. No obstante, era algo que me apetecía intentar y comprobar el resultado. Además, en tónica con el consumo sostenible, siempre es buena idea tratar de darle un nuevo aire a esas prendas que, por la razón que sea, se han quedado viejas, obsoletas u olvidadas en el armario para posibilitarles un segundo uso.

Como cada jueves, me gustaría mandaros todo el ánimo y fuerza para continuar en este confinamiento. Ya queda menos.

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KIMONO DE FLECOS

El pasado mes de marzo, antes de que comenzara todo este calvario, compartía en mi página de Facebook, como ya había hecho anteriormente en Instagram, mi intención de sortear un kimono entre mis seguidores. Os mostraba en esa ocasión uno largo con estampado oriental.

Para  intentar proporcionar un poco de esperanza y de ilusión, me parece buena idea traeros otro kimono para recordar la vigencia del sorteo, que efectuaré en cuanto se pueda hacer uso del servicio de envío de paquetería con normalidad.

Como veis, se trata de un kimono totalmente distinto al primero. En primer lugar, el estampado se aleja del orientalismo tan marcado del otro para preferir los tonos tierra centrados en una base en beige sobre la que se dibuja un juego de formas en un combinado de distintos marrones con teja.

Por otro lado, el patrón de este kimono parte del delantero base sin pinza, que usé también para la espalda, ya que al industrializarlo quedan absolutamente iguales. Y lo trabajé con una manga japonesa, que se caracteriza por salir directamente del cuerpo, sin que haya una costura entre ambos.

Finalmente, para darle ese toque personal del que siempre os hablo, le añadí unos flecos por todo el bajo. Mi intención era ponérselos en beige en combinación con el tejido, pero, como fue imposible encontrarlos, los acabé comprando en blanco. No obstante, para encrudecerlo, seguí un truquito de mi profe, que fue bañarlos en manzanilla.

Sí comparte, en cambio, una característica con el anterior, pues este también está hecho a costura francesa, ya que no queremos que se vea un remallado en el interior al ser una prenda holgada.

En conclusión, se puede elaborar infinitas versiones de una misma prenda. El que voy a sortear se asemeja más al primero, pero podría decir que es todavía más bonito y vistoso.

Y confesaros que estoy deseando enseñároslo, poder llevarlo a cabo el sorteo, y que alguna de vosotras pueda lucir una prenda mía. ¡No sabéis la ilusión que esto me hace! Sin embargo, mientras dure el estado de alarma, lo responsable es esperar.

Buena semana y, como ya es rutina en estos últimos jueves, os deseo mucho ánimo en estos tiempos de confinamiento.

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VESTIDO DE FLORES

Hace unas semanas que comenzamos la primavera, así que hoy os muestro un diseño inspirado en ella. En este vestido se juntan dos de mis elementos, si no favoritos, más recurrentes: las flores y el volantito en el bajo.

Después de haber confeccionado el vestido de cuadros tartán decidí hacer una versión más primaveral. Y, ¿qué hay más representativo de esta estación que las flores? Así que, de entre todos los tejidos con dicho estampado, escogí este satén que, si bien es un reto porque se resbala mientras lo trabajas, el resultado es de lo más vistoso.

En cuanto al patrón, partí del base con cadera, al que trasladé al cuello la profundidad de la pinza de pecho, donde se crean esos pequeños pliegues. Como en el vestido tartán, acorté el largo de hombro para conseguir un escote halter, y le añadí una tira, esta vez de dos centímetros, para anudar en la espalda.

Una vez decidido el largo, bajé en recto desde la sisa hasta ese punto en la cadera, por eso el vestido queda flojo en vez de ceñido a la figura.

Finalmente, me puse con el volante. En esta ocasión lo corté doble, de manera que no se viera ningún pespunte en el bajo. Y, para darle ese toque especial, introduje entre él y el cuerpo del vestido un bies de raso en rojo.

También utilicé un forro de punto en un tono crudo para rematar por dentro el cuerpo del vestido. De este modo queda más “limpio”.

Además, de él se puede decir que es el vestido de la suerte, porque la noche de San Juan en la que lo estrené, hace ya tres años, nos tocó a mis amigos y a mí un bingo especial, por lo que todos marchamos con un regalo de la tómbola del parque. Yo elegí una tostadora.

Por último, comentar que, al igual que en el post anterior, las fotos están hechas con anterioridad al estado de alarma y que, aunque llevo más de un año y medio viviendo en Sevilla, por unas razones o por otras, todavía no he vivido el ambiente de la Semana Santa. Ánimo en este Jueves Santo tan atípico.

#YoMeQuedoEnCasa #MeQuedoCosiendo

VESTIDO ROMÁNTICO

Como podéis apreciar cada jueves, yo tiendo a confeccionar faldas y vestidos más bien cortitos. Esto es porque en verano me gusta llevar las piernas descubiertas el mayor tiempo posible, y porque en invierno puedo utilizar medias, prenda que me encanta.

No obstante, y aunque pueda parecer lo contrario, soy una enamorada de los vestidos largos. Así que hoy os muestro uno para darle la bienvenida a este abril tan extraño.

Como de costumbre, cuando compré el tejido no tenía ninguna idea concreta para él. Eran cuatro metros de una fabulosa gasa con estampado de porcelana, que convertí en un romántico vestido largo.

También como siempre, partí de los patrones base para trasladar la profundidad de la pinza del pecho al talle y lograr ese efecto ablusado al añadir la goma. También modifiqué el largo del hombro para conseguir un cuello halter.

Luego hice una costura central en el delantero para simular un discreto escote lágrima, y lo mismo en la espalda, esta vez para cerrarlo con el lazo que lleva al cuello.

Y como la gasa es una tela translúcida, utilicé un tejido de punto en blanco para rematarlo, a excepción del lazo que va por todo el cuello, que aporta transparencia y luz al tejido.

Si bien no es necesario, me gustaría aclarar que las fotos están hechas antes del estado de alarma y también confiar en que pronto podremos dar largos paseos por la playa. Mucho ánimo con lo que nos queda.

#YoMeQuedoEnCasa #MeQuedoCosiendo

CUERPO ASIMÉTRICO

Para sobrellevar mejor la cuarentena los psicólogos recomiendan que sigamos, dentro de lo posible, con nuestras rutinas.

Por ello, mientras pueda seguir recurriendo a mi hemeroteca personal, no quiero faltar a nuestra cita de los jueves, para la que, a diferencia de otras veces, he traído solamente una parte de arriba, prenda a la que en el mundo de la costura nos referimos como cuerpo para no especificar más.

El diseño de hoy se trata de un cuerpo asimétrico en blanco, color que últimamente llama mucho mi atención y me apetece usar a todas horas.

Respecto al patrón, en el delantero hice la pinza de pecho, pero obvié la de talle, porque en un principio no lo quería pegado, sino que pretendía que ablusara un poco al introducirlo en pantalón.

Otra opción sería haber renunciado a ambas pinzas, ya que el tejido tiene cierta elastina (se trata de un crepé bielástico). Estas son decisiones que hay que valorar antes de cortar.

Dado que al principio mi idea era la de un cuerpo sencillo y de estética informal, es decir, la de un básico para tener en mi armario, rematé el escote con un bies del mismo tejido, con la puntada vista, de manera que visualmente resultara neutro.

Sin embargo, cuando vi el cuerpo terminado, este me pedía algo que lo hiciera salir de esa calificación de “básico”. Así que, con un trozo de género sobrante, hice un volantito doble que le añadí en la copa de la manga. Y creo que así la prenda ganó mucha gracia.

Para enseñaros el diseño, yo lo combiné con unos pendientes llamativos, porque, como ya había comentado en alguna otra ocasión, me encanta recurrir a este tipo de complementos para potenciar los look sencillos. Y, además, opté por un fuerte de la temporada: los pantalones efecto cuero.

¿Cómo lo combinarías vosotros cuando hayamos salido de esta?

Mucha fuerza.