FALDA VERSACE

Por fin llega la “normalidad” a mi web después del segundo ciclo de moda.

Como recordaréis, me despedí con la parte de arriba de un conjunto inspirado en los estampados de la casa Versace, y os prometí que publicaría la segunda parte una vez terminado el Especial BBC, al que dediqué todo julio.

Como veis, el conjunto es realmente de tres piezas: diadema, top y falda. Hoy os voy a hablar de esta última.

La idea de la que partió el conjunto era este estilo de falda, que llevaba tiempo rondándome la cabeza. La había visto en todas las tiendas, en variedad de colores y estampados, pero siempre de corte midi. Yo, sin embargo, quería hacerla más cortita.

Enseguida me puse con su patrón. Dado que se trata de una falda con cruce, necesitaba hacer un patrón entero (normalmente los patrones se trabajan en cuartos). Cerré las pinzas para anularlas y trasladarlas de manera que obtuviera un pequeño evasé, industrialicé el patrón para llevar el cruce a la altura deseada y marqué el largo. Una vez hecho esto, corté tiras de 17 cm para los volantes, que fruncí para repartirlo por el bajo de la falda, y los rematé con un pespunte de doble orillo.

En cuanto al cierre, le añadí una cremallera invisible en el lateral para que me ajustara en la cintura, ya que las que vemos en las tiendas suelen llevar goma para poder adaptarse mejor a todos los cuerpos. Esta es la ventaja de la costura a medida: se adecúa a la perfección a mi figura, y la diseño cien por cien a mi gusto.

¿Qué os parece este conjunto tan veraniego? Os aseguro que no me lo he quitado en lo que llevamos de verano, ya fuera combinando el top y la falda, como por separado, y que estoy encantada.

VESTIDO VICHY

Hoy os traigo un patrón de vestido ya clásico en mi blog, pero con un estampado nuevo: el cuadro vichy.

Si os pregunto a cuál os recuerda, seguro que me responderéis que al vestido tartán de otoño, con cuyo estilo confesé sentirme tan cómoda que no dudé en reproducirlo en versiones más veraniegas. La primera que os enseñé fue la del vestido de flores, técnicamente idéntico al que hoy os traigo, salvo por el estampado —es quizás este más informal— y por unos leves cambios en la parte superior.

Uno de ellos es la manga barco, que nunca antes había confeccionado y que entraña la dificultad de carecer de costura con la que unirla al cuerpo, ya que es una sola pieza, por lo que realizar su patrón requiere una alta concentración. No obstante, merece la pena, porque el resultado dota al vestido de un gracioso toque preppy, rasgo también habitual en muchos de mis diseños.

Por otro lado, esta vez quise un cuello redondo que rematé, al igual que la unión cuerpo-volante, con un bies en blanco que quedase a la vista.

Tanto el bajo de la manga como el del volante también van rematados con un bies, pero metido hacia dentro y pespunteado a 1 cm.

Aunque lo haya combinado con sandalias de tacón para las fotos, en mi día a día siempre opto por llevarlo con playeros blancos de verano. Y es que siempre viene bien disponer de prendas que admitan varios estilismos.

VESTIDO DE FLORES

Hace unas semanas que comenzamos la primavera, así que hoy os muestro un diseño inspirado en ella. En este vestido se juntan dos de mis elementos, si no favoritos, más recurrentes: las flores y el volantito en el bajo.

Después de haber confeccionado el vestido de cuadros tartán decidí hacer una versión más primaveral. Y, ¿qué hay más representativo de esta estación que las flores? Así que, de entre todos los tejidos con dicho estampado, escogí este satén que, si bien es un reto porque se resbala mientras lo trabajas, el resultado es de lo más vistoso.

En cuanto al patrón, partí del base con cadera, al que trasladé al cuello la profundidad de la pinza de pecho, donde se crean esos pequeños pliegues. Como en el vestido tartán, acorté el largo de hombro para conseguir un escote halter, y le añadí una tira, esta vez de dos centímetros, para anudar en la espalda.

Una vez decidido el largo, bajé en recto desde la sisa hasta ese punto en la cadera, por eso el vestido queda flojo en vez de ceñido a la figura.

Finalmente, me puse con el volante. En esta ocasión lo corté doble, de manera que no se viera ningún pespunte en el bajo. Y, para darle ese toque especial, introduje entre él y el cuerpo del vestido un bies de raso en rojo.

También utilicé un forro de punto en un tono crudo para rematar por dentro el cuerpo del vestido. De este modo queda más “limpio”.

Además, de él se puede decir que es el vestido de la suerte, porque la noche de San Juan en la que lo estrené, hace ya tres años, nos tocó a mis amigos y a mí un bingo especial, por lo que todos marchamos con un regalo de la tómbola del parque. Yo elegí una tostadora.

Por último, comentar que, al igual que en el post anterior, las fotos están hechas con anterioridad al estado de alarma y que, aunque llevo más de un año y medio viviendo en Sevilla, por unas razones o por otras, todavía no he vivido el ambiente de la Semana Santa. Ánimo en este Jueves Santo tan atípico.

#YoMeQuedoEnCasa #MeQuedoCosiendo

VESTIDO ROSA FUCSIA

Hoy, 30 de enero, estoy de celebración: ¡¡¡es mi cumpleaños!!!

Así que, para festejarlo, os traigo el vestido más alegre y colorido que he elaborado hasta la fecha. Y lo hago combinándolo de dos maneras distintas, para que veáis su versatilidad.

Por lo general, el rosa no es un color que me guste especialmente para vestir. Suelo inclinarme por ropa en tonos neutros y básicos, a la que añadir luego un toque de color con algún complemento o con el maquillaje.

Por el contrario, cuando se trata de tela, me pierden los colores intensos y los estampados florales. No resulta extraño, por tanto, que, al ver este fucsia tan vivo en la tienda, el “me la llevo” fuera inmediato.

Aunque el color ya era de por sí bastante llamativo, tenía claro que en esta ocasión el diseño no podía quedarse en algo sencillo, sino que la forma debía de corresponder con la viveza del rosa para logar algo, si cabe, aun más vistoso.

Sin embargo, buscaba al mismo tiempo un vestido ponible. Lo que se me ocurrió entonces fue versionar el de cuadros tartán que os enseñé hace un par de meses y al que con tanta frecuencia recurro.

Como podéis observar, el patrón es básicamente el mismo: pinza de pecho anulada y trasladada al talle, donde se abre para darle profundidad de vestido.

La originalidad radica en el toque preppy, que se logra con el fruncido en la copa de la manga. Si bien al principio esta iba ser cortita, decidí finalmente alargarla con la intención de poder llevarlo más allá del verano.

De esta estética preppy, participa también el bajo, donde lleva el clásico volante fruncido en forma de faldita, así como el largo, pues es bastante cortito.

¿Qué os parece el diseño de hoy? ¿Os gusta esta versión primaveral del vestido tartán? Entre los dos, ¿con cuál os quedaríais? ¡Yo creo que con este!

¡Os espero el próximo jueves!