






Invitada a medida y evento







Esta vez no lo veis puesto en mí porque se trata de un encargo, pero mi amiga María lo luce espectacular. Os cuento un poquito.
Cuando le comenté la intención que tenía de preparar este especial, me propuso que uno de los cuatro diseños fuera para ella. Como supondréis, yo más que encantada con el plan.
María no buscaba nada arriesgado. La primera idea era un minivestido, de manga corta y flojo; es decir, un básico. No obstante, según fueron pasando los días y fuimos viendo algunas fotos de inspiración, le entró una duda: ¿quedaría más mono ceñido?
Mientras nos decidíamos sobre el entallado, pasamos a elegir el color.
En ese momento no podía preguntarle por cuál de las dos se decidía, porque ella estaba en México y la diferencia horaria lo hacía imposible.
Con los dos géneros en la mano, me tocó tomar la decisión por ella. No fue demasiado complicado, ya que el rojo que habíamos visto en la web resultó ser una lentejuela mate que no llegaría a conseguir el efecto brillante en una prenda. Así que me arriesgué al lavanda, con la casi certeza de que ella, al despertarse, se alegraría de la elección. ¡Y así fue!
Un jueves más os traigo un nuevo diseño.
De hecho, hace dos semanas terminé de confeccionar otro vestido, que os enseñaré más adelante, con la misma inspiración.
Helena tenía una boda el 31 de agosto en Cádiz. Sin embargo, por motivos de trabajo, no sabría si podría confirmar su asistencia hasta días próximos al enlace. Propuso entonces hacer un dos piezas, de modo que le fuera posible combinar cada una por separado y de forma mas informal en caso de no poder acudir.
Además, ella tenía tres requisitos claros: estilo lencero, espalda escotada y falda con abertura lateral.
Escogí un tejido satén para ser fiel al primer requisito. Al principio, Helena tenía en mente un nude, pero cuando vimos este azul con pequeños toques verdes, ambas nos enamoramos. Y al ser ella “blanquita” de piel, este color le iba a dar más luz que la primera opción.
Su idea para la espalda era un nudo cuyos extremos cayeran sobre la falda. Por lo llamativo de este escote escogimos uno barco para el delantero.
El cuerpo iba forrado en bolsa, lo que significa que no se ve ninguna costura si se le da vuelta.
Forrar en bolsa no es nada sencillo, conlleva un proceso que necesita tiempo, paciencia y dedicación. No obstante, el resultado merece la pena. Además, para este diseño era imprescindible, ya que de esta forma se evita mostrar el revés de la tela en los lazos al hacer el nudo.
Por otro lado, de la necesidad de romper el monocromo nació la idea de la cartera. Si bien ella solamente me había encargado la ropa, yo me ofrecí a hacérsela, siempre que aceptara el factor sorpresa: no la vería hasta que viniera a recoger su encargo. Ella me reiteró que confiaba totalmente en mí. Yo, por mi parte, lo tenía claro: quería un tul bordado con flores.
Como ella llevaba los complementos en dorado, le añadí una cadenita en ese color, que puede quitar y poner a su antojo.
La tercera de las ideas era la abertura en la falda. Boda de tarde, agosto y Cádiz conformaban el escenario perfecto para ellos. Así que dicho y hecho: una abertura considerable con la que enseñar pierna, pero sin pasarse. Ante todo quería que Helena se sintiese cómoda y elegante, y, por sus palabras, creo que lo conseguí.
Y así termina la historia que hay detrás de mi segunda invitada de boda. Como esta vez no contaba con el apoyo de mis clases de costura, el trabajo recaería íntegramente en mí y, si surgía cualquier imprevisto o dificultad, tendría que resolverlo yo sola. Por eso me lo tomé como una oportunidad de demostrarme que puedo sacar un trabajo adelante por mí misma. Y, a pesar de que probablemente haya tenido mis fallos, logré con éxito mi propósito.
El orgullo de ver a Helena vestida totalmente por mí, y las palabras bonitas que recibió de la gente y que me transmitió, hacen que solamente quiera dedicarme a esta profesión y trabajar duro para mejorar en ella cada día. Profesión que requiere horas y horas, pero que un simple “es justo lo que quería” o un “me encanta, es precioso” hacen que invertirlas merezca más que la pena.
¡Gracias, Helena!
Hoy os enseño mi primer trabajo profesional: ¡una invitada de boda!






¡Primera entrada real!
Hoy quiero enseñaros un vestido que hice para la exposición que se hizo el año pasado en la Casa de la Cultura de Mieres, en la que participé junto con más compañeras de Dácala Escuela.
Todos los años la Unión de Comerciantes del Caudal organiza este evento, y yo tuve la oportunidad de participar varios años, llegando a desfilar mi diseño uno de ellos.
En otras ocasiones había expuesto modelos que había confeccionado para mí, pero esta vez me apeteció cambiar de idea. Quise inspirarme en la música, pensar que ese diseño lo iba a llevar una diva en uno de sus espectáculos, o imaginarme a una cantante con él encima del escenario…. ¡Y aquí está!





¡Espero vuestras opiniones! 🙂
¡¡GRACIAS!!