Esta semana hice una actualización en mis redes sociales sobre los modelos que quedan disponibles de la colección cápsula de otoño 2020. Así que hoy aprovecho para mostraros un encargo que nació a partir de una de ellas.
Me encargaron una falda para el cumpleaños de Inés y me pidieron que estéticamente fuera como los diseños Iris y Edith. Otra de las premisas era que el género fuera de fondo oscuro, para que su dueña pudiera darle uso tanto en la temporada primavera-verano como en la de otoño-invierno, donde tendemos a usar colores más sufridos. Así que este tejido negro con florecitas que le aportan esos pequeños toques de color más alegre nos pareció perfecto. Para este diseño elegí unos botones de madera clara, que contrastaba a la perfección.
Me encargaron también, a juego con la falda, una diadema para complementar el regalo.
Como sabéis, también lancé una pequeña colección de diademas en noviembre. Se agotaron enseguida, pero no os preocupéis: ¡sigo haciéndolas por encargo! De ahí la idea del conjunto de falda y diadema.
¿Qué os parece esta idea de regalo? Como veis, si tenéis algo en mente, no dudéis en contactarme por cualquier red social, correo o whastapp.
Como veis, cada vez me voy atreviendo más y más a sacar cositas a la venta. Y como os explico siempre, cada diseño es fruto de un proceso artesanal detrás que recae por completo sobre mí. De ahí que los precios de cualquier producto artesano no puedan compararse con los de las grandes cadenas que realizan fast fashion.
En mi caso, son muchas horas las que invierto en cada una de las prendas, siempre procurando que los acabados sean los mejores e intentando darles un toque exclusivo. Si bien en mi primera colección cápsula solo había una prenda de cada diseño, en la segunda solo había dos tallas de cada. Lo mismo pasa cuando realizo algún encargo a medida: esa persona elige cada detalle de su gusto, que además está adaptado totalmente a sus medidas.
Por todo esto me gustaría que se entendiera el porqué de los precios, ya no solo de mis prendas, sino de todas aquellas que sigan este tipo de proceso.
Dicho esto, me gustaría presentaros un complemento que, en vistas de que estas Navidades no vamos a tener mucha ocasión de prepararnos, por lo menos podamos proporcionar un toque mono a nuestro outfit más básico. ¡Diademas!
Después de haber utilizado muchísimo la que hice este verano, que formaba parte de un total look inspirado en el estampado Versace, tenía claro que en algún momento haría más. ¡Y qué mejor que compartirlas con vosotras!
Se trata de ocho diseños distintos, en los que hay lisos, estampados, plumetti y terciopelo, todos en unidades limitadas. También he buscado una variedad dentro de los tonos más aptos para esta época del año. Y, como pretendo que las diademas sean un producto fijo en mi web, si quieres algún color o estampado particular puedes ponerte en contacto conmigo.
DISEÑO 8: Diadema en organza de plumetti rojo forrado con crepé en el mismo color. Precio 20€– envío gratuito
Todas las diademas están forradas con el propio tejido y el final de la “patilla” queda bastante acolchado gracias a la tela. Yo me he quedado con una de las de terciopelo, por lo que puedo garantizar que, después de usarla toda la tarde, no me ha resultado nada molesta. Me gusta aclarar esto porque algunas que se pueden adquirir en tiendas de a pie pueden no traer ningún tipo de remate en esta parte y causar cierto daño detrás de la oreja.
PAGO Y ENVÍO
Como habéis podido leer en la descripción de cada diadema, el precio es de 20€, envío gratuito a Península, Canarias y Baleares. Opción de envío fuera de España.
Las opciones como método de pago son TRANSFERENCIA BANCARIA, BIZUM o PAYPAL. Es posible la devolución, pero en este caso el gasto de envío corre a cuenta del comprador. Si esto se diese, una vez recibida la prenda y comprobado que está en las mismas condiciones (buen estado y con la etiqueta) procedería a abonar la cantidad mediante el mismo método que se utilizó en la compra.
Tanto para adquirir una como para preguntarme cualquier duda podéis contactarme por mensaje privado en cualquiera de mis redes sociales, por correo electrónico o por WhatsApp (ambos los encontraréis en la pestaña “CONTACTO” aquí en mi web).
Hoy le toca el turno a un vestido súper ponible, de esos a los que recurrir en aquellas mañanas en las que no apetece pensar qué ponerse, pero en las que una quiere verse guapa.
Quien esté un tanto interesado en moda recordará aquel icónico vestido azul bebé que sacó Victoria Beckham en 2013. Constaba de un cuerpo con manga caída, un poco más largo en el trasero, y con un gran volante fruncido y rematado con un vivo negro en el bajo. Yo, que además soy fan de ese color, me quedé enamorada de él al instante. No es extraño, pues, por lo general, me gusta mucho su estilo y los diseños de su firma.
Por aquel entonces, ya leía blogs de moda y revistas para estar al corriente de las tendencias, pero todavía no había comenzado a asistir a mis clases de costura, a las que me apunté al año siguiente. Pasado un tiempo, cuando vi que iba adquiriendo conocimiento, aproveché una tela que había comprado para intentar hacerlo sola en casa. Claro que mi diseño era mucho menos ambicioso.
Modifiqué el patrón base: anulé la pinza de pecho y abrí la de talle-cadera, de manera que todo el volumen se concentrase en esta última. Llevaba cuello a la caja, rematado con un vivo del mismo género, y añadí el volante fruncido al bajo. Yo no jugué con la diferencia de largos entre delantero y espalda porque iba demasiado justa de tela, ya que había decidido que mi manga fuera larga para crear un diseño más invernal que me valiese durante todo el tiempo frío, que en Asturias se suele alargar bastante.
Después de todos estos años en mi armario, puedo afirmar que sigue cumpliendo perfectamente su función, y que sigue sacándome en más de una ocasión del apuro de no saber qué ponerme en esas mañanas de invierno.
De hecho, hace dos semanas terminé de confeccionar otro vestido, que os enseñaré más adelante, con la misma inspiración.