TRAJE DE FLAMENCA IV

TRAJE DE FLAMENCA IV

Un año más, una feria más, un traje de flamenca más. Esta vez me he demorado un poco más de la cuenta en hacer el post correspondiente porque ya me he sumergido en las invitadas de este año, pero ya no podía dejarlo pasar más.

Empiezo contando un poquito del proceso, que poca novedad tiene con respecto a los otros años. Como siempre, partí del patrón base con costadillos hasta el hombro. En este diseño hice ambos escotes, delantero y trasero, en pico. El volante de la manga lo acerqué más a la muñeca que el año pasado y creo que de esta manera es como más me gusta.

Como cierre la cremallera vista en la espalda -los trajes de flamenca llevan esta cremallera porque es más resistente-, y para rematar el escote un bies con el cordoncillo dentro, que se utiliza para que los escotes queden pegaditos y no desemboquen.

Luego se sujeta con una puntada invisible y queda curioso, tanto por dentro como por fuera.

Como veis, este año por fin he escogido un estampado. Mi idea principal era combinar lunares por un lado y flores por otro, pero encontré este maravilloso crepe que combina ambos y que me enamoró desde el minuto uno. Había disponible las dos combinaciones: fondo negro con lunar blanco y fondo blanco con lunar negro. Escogí este último para todo el vestido y el primero para las enaguas,. Por eso asoma un poquito de negro debajo del volante de la manga, porque le añadí otra capita debajo.

Hice varias combinaciones con los mantoncillos, las flores y los pendientes. El primer día, el domingo, me puse un mantoncillo de plumeti negro, el broche de la abejita y flor roja. Añadí en la coleta otra flor en crudo y dos, para que no se viera tan soso de espaldas.

El segundo día me animé a hacerme el pelo «repeinado» y esta vez me le añadí bien de flores en la cabeza. Sabiendo lo que me gustan estaba claro que iba a pasar. Me coloqué el mantoncillo negro en un lado, que me encanta de esta manera.

Y el último día repetí mantoncillo negro y nueva combinación de flores en la cabeza. Los pendientes de cruces doradas son mis favoritos, y no creo que encuentre unos que me guste más. ¿Se nota, verdad?

Qué ganas tenía de hacerme un vestido de flamenca estampado. Y aunque no de tanto juego a hacer combinaciones ya veis que yo le saqué bastante partido. Dentro de un año más moda flamenca.

POLKA DOTS

Me mantengo este jueves en el ámbito de la moda informal para mostraros una falda que, contra todo pronóstico, utilizo tanto en invierno como en verano.
Y es que, al tener el fondo blanco, pudiera parecer más apropiada para esta última estación. Sin embargo, ciertas combinaciones —como la que elegí para las fotos— consiguen darle uso todo el año.


Hace un par de semanas os enseñé en mi cuenta de Instagram cómo la había combinado en una tarde de verano: camiseta básica de manga corta y converse, ambos en blanco. Un looksúper veraniego, ¿verdad? Pues hoy en mi blog le doy la vuelta para convertirlo en un estilo inverno-otoñal.


Para las fotografías, decidí darle un toque elegante con unas sandalias negras de tira y unas medias de cristal, lo que me parece una combinación muy femenina, así como con un jersey de cuello perkins y pendientes bastante llamativos en los mismos tonos. Aunque, como podéis apreciar, también admite un jersey maxi introducido un poco en la falda a la altura del ombligo junto con las botas de plataforma que tan de moda están.

Dicho esto, voy con mi parte favorita: la información técnica del modelo. Se trata de una falda con evasé, lo que se consigue al añadir unos centímetros en el lateral de patrón. No obstante, en este caso decidí conseguir esa forma característica de otra manera: anular las pinzas de cadera y añadirle su profundidad al bajo. 
El resultado es el mismo, pero, debido a los lunares, yo no quería que mi falda tuviera pinzas.





Como la tela transparentaba un poquito, compré batista blanca para usar de forro. Soy fan de forrar las prendas siempre que se pueda, porque aporta un acabado más curioso. El año pasado, en mis clases de costura, una compañera preguntó que en qué consistía forrar a pla. Nunca había escuchado este término, pero cuando nuestra profesora nos lo explicó me pareció una técnica muy sencilla, pues se trata de montar a la vez tela y forro.

Y como el diseño que yo tenía entre manos se prestaba totalmente a ello, así lo hice. Luego le añadí una cremallera invisible lateral y cinturilla interior. 



Et voilà: faldita terminada.

¿A vosotros también os gustan las prendas de uso diario que sirven tanto en verano como en invierno? Personalmente, pienso que podemos darle más utilidad y así consumir mucho menos.

¡Hasta el próximo jueves!

FLAMENCA

Aquí traigo el mayor desafío hasta el momento: hacer —y también vestir— un traje de flamenca.

Como es lógico, en mi vida me había puesto uno, ni mucho menos había imaginado tener que confeccionarlo. Así que, en cuanto supe que iba a tener la oportunidad de disfrutar de la Feria de Abril, me puse manos a la obra.

Lo primero fue seleccionar la tela, para lo que me recorrí varias tiendas sevillanas. En los meses previos a la Feria, los escaparates Cuna y Sierpes se llenan de colores y lunares, por lo que echar una tarde en busca de una para mi vestido fue muy emocionante, a la par que complicado.
Al final me decanté por dos en azul oscuro con lunares blancos, una para el cuerpo del vestido —la de los lunares pequeños— y otra para los volantes —la de los lunares grandes—. El azul es un color con el que me siento favorecida y, además, esta combinación de distintos tamaños de lunares resultaba muy vistosa.

Después tuve que buscar inspiración para saber cómo lo quería, porque mis conocimientos en moda flamenca eran nulos. El mejor referente fueron los escaparates de las mismas tiendas de tela, en las que también se pueden adquirir vestidos confeccionados. Ahí descubrí que ahora son tendencia los de corte sirena, lo que me ayudó a elaborar los patrones.

Luego fui añadiéndole poco a poco los detalles. Me confesaron que uno de ellos es el bolsillo que lleva escondido debajo de los volantes, así que yo también le puse un pequeño compartimento bajo el primer volante para poder guardar alguna cosa.

Por último, escogí el mantón en blanco, a juego con los lunares, mientras que para el resto de complementos —los pendientes y las flores— opté por un rojo encarnado, para darle fuerza al look final.

Deciros también que la experiencia de la Feria fue maravillosa, por lo que os animo a todas a asistir al menos una vez en la vida. El año que viene, si nada me lo impide, de seguro que repetiré y diseñaré mi segundo vestido de gitana.

¿En qué color lo queréis esta vez?