Movimiento y elegancia: la fusión perfecta para un look de infarto.

No miento si digo que es un gustazo trabajar para Helena. Seguramente derivado de su profesión -es enfermera- cuida y mima cada detalle, y sabe perfectamente lo que le gusta y lo que no. Y aun así me escucha cuando le hablo de tendencias y le hago propuestas cada vez que trabajamos en uno de sus diseños.

Esta vez no fue distinto. Tenía boda en junio en Asturias, precisamente de una de sus amigas de la universidad y le había propuesto decir unas palabras durante la ceremonia. Entonces teníamos claro que queríamos un diseño que combinara discreción con un toque chic, que hiciera que la gente dijera: «qué elegante va Helena». Que fuera apropiada para la ocasión.

Hicimos un repaso de tendencias, de las que iban más con ella y le favorecían. Por su parte, ella fue a un taller de colorimetría para conocer su paleta. Dentro de las opciones que le propuse nos decantamos por una de vestido corte cadera baja pero el bajo en diagonal y que fuera monocromo, pues estos dos aspectos favorecen a las que no somos muy altas. Diseñamos que de la cadera salieran un mar de flecos largos que hicieran que el efecto visual fuera corte midi. Añadimos como tirantes unos que salieran en frunce desde el escote que se hicieran más ancho justo encima del hombro y que ella pudiera posicionar más o menos caído hacia el brazo según quisiera.

El vestido va entretelado para darle rigidez y forrado en bolsa con ballenas en cada costura para dar esa sensación de sujeción típica de los corsés y así aportarle a Helena sensación de seguridad. Por su parte, me confirmó a posteriori lo cómoda que estuvo gracias a este detalle.

Y ya ultimísima hora decidimos añadir una capa de Gasa. Sabemos que en junio en Asturias -y realmente en cualquier día del verano- puede hacer tanto un día perfecto de sol y calor como uno gris y frío, y por miedo a que pasara esto último decidimos incluirla. Y estuvimos acertadas porque al final tiró un poco de aire que daba sensación de frío en los brazos.

En cuanto a complementos, podéis ver que se inclinó hacia el plata. El bolsito estilo crochet, una monada, y sandalias de tiras y tacón cuadrado, estilo por el que suele apostar siempre Helena.

Como adelanto en el título, un diseño elegante y apropiado, para las que no quieren arriesgar pero sí ir un poquito más allá con su look.

Tres piezas, mil cumplidos: el look de la abuela del novio más cool.

Siempre os enseño los diseños que le hago a chicas jóvenes, pero nunca os he enseñado por aquí a una abuela, así que hoy toca el turno de Carmina.

Ella era la abuela de Alejandro, el marido de Irene, la recordaréis porque para su boda hice su vestido de novia, el de su suegra, Lorena, de madrina y el de su propia madre, Paloma. Pero nunca os conté que hice un cuarto look. Y quizá fue la más moderna de todas, lo comprenderéis al ver las fotos.

Ella quería un tres piezas: vestido básico, blusón y kimono, y además tenía la idea muy clara en cuanto a tejidos y el monocromo. La idea del conjunto era poder utilizar cada prenda por separado.

Elegimos un crepe para el vestido principal. En un principio le colocamos una manga tres cuartos, pero finalmente decidimos quitársela. Lo que sí le coloqué fueron hombreras para que armara un poquito más y le diera estructura. El blusón lo quería en encaje, y cuando le enseñé este tan bonito tanto a ella como a Lorena les encantó. Todos los bajos y el cuello va rematados con la blonda de la propia tela, y como cierre añadí una cremallera invisible lateral.

Ahora, para el kimono, escogimos una gasa, que no es el mismo tono exacto pero que combina a la perfección.

Pero no terminamos aquí, porque cuando se acercó la fecha de la boda, le entraron las dudas y decidió añadir un guardapolvo en un tejido a medio camino entre encaje y guipur para tener una segunda opción, que fue finalmente su decisión final. Escogimos un nuevo tejido y lo hicimos sencillo, con manga tres cuartos por la muñeca, largo como el vestido, y añadimos también hombreras. En cuanto al cierre, escogí para él un botón joya.

Como veis, es una abuela de lo más moderna. Su pelo corto tan estiloso y la elección de los complementos en estampado de serpiente multicolor me encanta, no me puede parecer más acertado.

Natalia: Novia Atrevida con un Vestido de Diseño Personalizado

Ahora que ya hemos abierto la veda a los diseños de novia, vengo a mostraros el diseño, probablemente, más cañero que he hecho hasta el momento. Una novia civil, atrevida, arriesgada y única: Natalia.

Natalia y David fueron de esos novios que no querían mucho miramiento en cuando a una boda se refiere. Ellos organizaron una boda familiar que se celebraría en agosto de 2023 en el Ayuntamiento de Mieres, Asturias, con su posterior banquete en Cenera. Pero el diseño soñado de Natalia aguardaba una sorpresa: era de color verde.

Esta era su idea original, pero aun así estaba abierta a otras opciones en caso de que encontráramos un tejido que le gustase más en otro tono. Pero por más propuestas que hicimos, el verde siempre estaba ahí. Y lo confirmamos cuando encontramos este tul con brillos en dorado que nos enamoró a ambas en el momento en el que lo tuve en la mano.

En cuanto a la forma del cuerpo no tenía más ciencia que un cuerpo con escotes en pico muy pronunciados y la parte de la falda fruncida. Como base utilicé un crepe verde botella que casaba a la perfección con el tul. El desafío estaba en que Natalia quería su diseño con algún elemento que marcara los hombros.

Barajamos la opción de una capa, pero al ser agosto igual le molestaba más de lo bonito que pudiera hacerle al vestido. Pero, ¿y unas hombreras de las que saliese tul simulando la cola? ¡Esto sí! Añadiríamos a su vestido unas «alas».

Ahora la duda era el color. Hicimos una prueba con el propio tul verde, y aunque quedaba precioso, no destacaba ni se llegaba siquiera a distinguir qué era vestido y qué ala. Pero probamos con un tejido blanco y lo vimos inmediatamente: en contraste quedaba perfecto. Busqué entonces el mismo tul pero en un tono clarito. El blanco llevaba el brillo en plateado, y como el tul verde lo llevaba en dorado no me convencía. Pero había un crudito que sí lo llevaba en dorado. Quedaba más crema de lo que pensaba, pero a Natalia le gustó, así que continuamos con esa opción.

Lo siguiente era buscar algo que adornara la hombrera base del ala. Natalia quiso probar con plumas, pero a ninguna nos gustó, la verdad. Pero encontré estas hojitas doradas de lo más monas que casi que dotaba al vestido de este toque «Imperio Romano/Gladiador» que, como veréis en las fotos, Natalia supo corresponder con dos brazaletes dorados simétricos. Esto no fue nada premeditado, pero, ¿el resultado? Wow. De cada hombro salían dos metros de tul que, como os comentaba antes, acompañaba a la cola.

Cola que dejamos solo en el tejido del tul. No quisimos meter el crepe debajo para que fuera más volátil. De esta manera no pesaba nada. Además dejamos el bajo del tejido crepe algo más cortito que el del tul y así se veía la sandalia, que era preciosa en un tono dorado.

Me encanta la elección del ramo, esos colores silvestres que casan a la perfección con la luz del atardecer. Y al igual que hice con Irene, añadí el «algo azul» con el bordado de la fecha, que añadí en las costuras del vestido.

En resumidas cuentas, me rebosa el orgullo mientras escribo todos los detalles de este diseño. Natalia es una persona a la que conocí hace unos años, que siempre elogia mi trabajo -al igual que yo hago con el suyo- y que apuesta por los detalles y tiene bien definidos sus gustos, lo que hace trabajar con ella de lo más sencillo. No es el primer diseño que confecciono para ella, pero sí el que mayor ilusión me ha hecho, por su puesto.

De nuevo, millones de gracias, Natalia, por poner tu confianza en mí. Estoy segura de que nuestros caminos se seguirán cruzando durante muchos años más.

INVITADA XIII

Hoy le toca el turno a un diseño de invitada de noche, algo que nunca había mostrado aquí.

En este caso la invitada era yo. Se casaban nuestros amigos Juliana y Luis, y la boda comenzaba a las 7 de la tarde un 14 de octubre en Sevilla, donde todavía hace un tiempo espectacular de verano a esas alturas del año.

Tenía este tul con brillitos plata en la recámara y me pareció la ocasión perfecta: por protocolo una invitada solo tiene permitido un diseño brillante y largo cuando la boda comienza a partir de las 18.00h. Así que se me ocurrió hacer un vestido largo con corsé emballenado y manga transparente. Como veis, iba con todo.

Como siempre, partí de los patrones base, tanto de cuerpo como de falda. En esta última no hice ninguna modificación, dejé las pinzas tal cual e hice la forma de la abertura a un lado.

La mayor parte de las transformaciones la lleva, obviamente, el cuerpo. Hice los traslados de las pinzas para conseguir cada pieza del corsé y las corté doble, una para el tejido de fuera y otro para el forro. En cada costura va cosida una ballena de 1 cm. Le quise hacer la forma de pico en los dos extremos de las sisas y que de ahí saliera la manga toda fruncida para conseguir el efecto arrugado.

Luego drapeé todo el tul sobre el cuerpo colocándolo en el maniquí y le añadí la cremallera en la espalda.

Y como no tenía complementos en plata -soy chica de dorado 100%- me hice una cartera en forma de pirámide plata con la cadena saliendo del vértice superior también en este metal, y el resultado me tiene enamorada.

Añadí unos pendientes de brillantitos largos, sandalia negra y me hice un wet look que creo que fue acierto total.

¿Os gusta esta opción para invitada de tarde/noche? ¿Os atreveríais a arriesgar o tiraríais hacia algo más seguro?

INVITADA XI

En septiembre os mostraba en un post el diseño escogido por Laura para la boda de una amiga, y a esa misma boda acudió Claudia, la invitada que os muestro hoy y que también podéis ver en ese post.

No es la primera vez que confeccionaba un diseño para ella; recordaréis el conjunto vestido rojo y kimono que lució en una boda en Sevilla en otoño, pero esta ocasión la boda era en verano en Asturias. Y como hace unos años que el tiempo se comporta muy bien en esta estación, decidió apostar por un diseño que enseñara bastante piel.

No tengo fotos en el maniquí porque le hice la prueba en Asturias unas semanas antes de la boda, y lo terminé allí (el maniquí lo tengo en Sevilla), pero así os lo muestro en todas las fotos puesto sobre ella.

Ella había visto un diseño en este mismo color que le había gustado, así que mantuvimos el verde y utilizamos esa inspiración para conseguir su diseño ideal.

Para el cuerpo trasladé las pinzas para obtener los costadillos e industrialicé para conseguir el escote. De los hombros bajaban dos tiras hacia la espalda que terminaban en la cintura. Os muestro las dos propuestas que le hice para ello

Claudia escogió las tiras que bajaban en recto. Y aunque iban cosidas a la cintura de la espalda, coloqué cuatro botoncitos forrados del mismo crepé a modo ornamental .

No tengo fotos de cómo quedaba la espalda puesto sobre ella, pero os muestro una captura de un pequeño clip que voy a compartir en mi Instagram. Cómo no, el vestido llevaba una abertura lateral que dejaba ver el tatuaje de la pierna.

Particularmente, me encanta este diseño, me parece que, dentro de su sencillez, es vistoso y elegante. Y el color me parece un acierto. ¡Claudia no puede estar más divina!

INVITADA X

En plena temporada BBC os muestro una invitada más. Esta vez un diseño de lo más romántico como veis por el estampado del tejido. Y especial para mí porque la invitada es mi madre.

No es la primera vez que confecciono algo para ella, pero sí para un evento. Ella tenía claro el tipo de vestido que quería, y yo sabía que cuando le enseñara este tejido me iba a decir sí al 100%. Cuando me contó su idea me acordé de este satén que había reservando para un diseño con las características que ella quería: era el tejido ideal.

Partimos de una falda con vuelo de media capa, que hace que tenga ese vuelo tan bonito. La manga era también de capa, y al igual que como os cuento más abajo, iba forrada en rojo. Me parece que aporta un toque superbonito al vestido, y realza su matiz romántico.

En la falda hicimos una abertura latera, y aprovechamos el juego de colores para incluir una capa de satén rojo en el interior que me ayudara a rematar la abertura. En los dos bajos, tanto de la falda como del forro, hice un repulgo en rojo.

Mi madre escogió sus complementos en tono dorado, y las sandalias que tenían un toquecito rosa en las piedritas. ¡No me digáis que no estaba preciosa!

Estoy tan contenta con haber confeccionado este modelito para mi madre porque así podéis ver opciones de invitadas que necesiten otro tipo de requisitos. Siempre suelen recurrir a mí chicas de más o menos mi edad, y todas con tipazo, pero todas sabemos que no es lo común. Así que en aprovecho la ocasión para mostraros que también confecciono para mujeres de otras edades, ¡incluso abuelas! Todas con un estilazo único.

INVITADA IX

Al no ser verano como tal quise darle salida a uno de los terciopelos que tengo guardados, ya que es un tejido menos apropiado para dicha estación.

Viendo este estampado no me digáis que no tiene un toque asiático: fondo negro con estas flores tan bonitas en tonos rojos. A mí me enamoró al verlo, y me alegro de haberlo conservado y poderlo utilizar para esta celebración.

Tenía claro que quería un vestido midi bastante sencillo, el protagonismo ya lo tiene la tela. Dudé muchísimo entre si hacerlo con manga o sin ella, pero no fue hasta que me lo probé, y visualizarme con él, que tomé la decisión. Así no pasaría calor durante el día.

Pero como necesitaba ponerme algo por encima llegada la noche, confeccioné un kimono en el mismo tejido, pasa así darle una continuidad al estilo oriental del diseño. Esta vez lo hice con un patrón distinto a todos los kimonos que he hecho hasta la fecha, pero esto os lo detallaré más adelante en un post que tengo preparado para este tipo de kimono.

Al ser un tejido tintado, el revés se ve blanco, así que forré la prenda con un forro de punto en negro.

En las fotos os enseño tanto el vestido solo como con el kimono, abierto y cerrado, para lo que confeccione una tira a modo de cinturón, igual en el mismo terciopelo.

Como veis, tenía que añadirle una buena abertura lateral y enseñar un poquito (o más bien «muchito») de pierna.

Y como complementos recurrí a unos salones con una maxi pulsera en el tobillo y cartera, ambos de Zara, pendientes de Parfois (me había quitado uno porque se me salía la tuerca y no me di cuenta de volver a ponérmelo para las fotos) y, como no, palillos chinos para recoger el pelo. No sabéis el acierto con ellos, estuve super cómoda, y me soltaba o recogía el pelo a mi antojo. Junto con el juego de pulseras, ambos son de Shein.

¿Qué os parece esta opción de invitada? Queda claro que el kimono es una prenda todoterreno y en cualquier ocasión queda bien.

INVITADA VIII

Como leéis en el título, hoy os muestro un nuevo diseño para la ocasión. Siempre repito cuánto disfruto el proceso de cada invitada, pero si la idea principal es algo distinto y nuevo para mí, como sucede en el caso de Laura, más.

Laura tenía claro al 100% el groso de su diseño: mono de pantalón culote estrecho, corte en la cintura, espalda escotada y, por supuesto, el color. El resto lo dejaba de mi mano. Y cuando la idea está tan cerrada, mi trabajo entra en detallar mínimos aspectos, con permiso, eso sí, de la invitada. De estos os cuento luego.

Industrialicé el patrón delantero para trasladar las dos pinzas al costado, y obtener así una pinza francesa, que en cuerpo con pecho favorece y a mi, particularmente, me gusta mucho. El escote lo hice barco para poder darle protagonismo a la espalda.

Entre las dos ideamos una espalda escotada, dando opción a que Laura pudiera llevar sujetador, y consiguiendo así una espalda asimétrica e irregular.

El escote superior lo hice con una forma tipo pico pero con los dos lados redondeados; el de abajo es más pequeñito, delimitando con la cintura del pantalón. Cierra con un botón forrado en el mismo crepé del mono, que es meramente decorativo porque su premisa era «comodidad y practicidad». Laura no quería necesitar ayuda a la hora de poder ir al servicio -todas sabemos que esto siempre es un rollo-, así que su espalda es totalmente decorativa, el mono cierra con una cremallera lateral y botones en el hombro.

Este detalle nació de la necesidad de abrir un poquito más la prenda para poder quitarlo y ponerlo sin problema -como os cuento, el cierre de la espalda no era funcional-. Hice cuatro presillas de hilo con sus cuatro botoncitos, también forrados y de esta manera, y un poco de maña, Laura podría desabrocharlos y abrocharlos con su mano derecha.

El bajo lo dejamos a la altura del talón; a Laura le gustaba así y, de esta manera, mostrar la sandalia tan mona en un amarillo pálido.

¿Qué os ha parecido esta propuesta para una boda? Yo soy fan de las chicas que arriesgan y se atreven, tanto con diseños como con los colores, y Laura lo ha hecho por todo lo grande. Gracias de nuevo, Laura, por confiar en mí y darme tanta libertar para trabajar en el diseño ideal para una ocasión tan importante como la boda de tu mejor amiga. ¡¡Gracias siempre!!

INVITADA VII: MADRINA

Sabéis lo que me gusta trabajar en las invitadas. Me encanta que me contéis vuestra idea y construir juntas vuestro diseño perfecto. Hoy os muestro uno que, por dos razones, es para mí doblemente especial: primero, porque es mi primera madrina y, segundo, por la persona que lo luce.

Conozco a Susi desde hace unos cuantos años y, en una de mis visitas a Asturias, me contó que en abril se casaba el segundo de sus hijos y que a ella, que iba a ser la madrina, le hacía ilusión que yo confeccionara el diseño. No os imagináis lo emocionante que fue para mí y, por supuesto, le dije que sí.

Ella tenía clara la idea: su diseño ideal era un dos piezas de falda lápiz midi y blusa cruzada con manga. Yo le propuse hacer la falda un poquito más especial, ya que iba a acompañar a su hijo al altar. Tendríamos que buscar el algo que la diferenciase de una invitada más.

No obstante, dudaba en el color. Entre las variadas opciones de colores y tejidos que le mostré a Susi y, aconsejada también por su familia, escogió este crepe azul empolvado. Utilizaríamos este tejido tanto para la blusa como para la falda. Para esta última, escogimos además un encaje para superponer y otorgarle así el toque del que os hablaba antes. Os cuento un poquito más:

Partí, como cada vez, del patrón base de falda, luego le hice las clásicas pinzas de talle en el delantero y en el trasero, industrialicé para hacerla lápiz y añadí la tapeta en el trasero para hacerle la abertura con solapa. La prenda va forrada en su interior con un tejido de forro en un tono parecido.

Finalmente, incluimos un fajín que va integrado en la cinturilla y aproveché la blonda del orillo del encaje para que este fuera el bajo de la falda. Dos detalles que resultaron todo un acierto.

En cuanto a la blusa, como a Susi le gustaba cruzada, de nuevo partí del patrón base que industrialicé para eliminar pinzas visibles, trasladando su profundidad entre el talle y el hombro. En esta zona le hice dos pequeños pliegues y dejé libre el bajo para que ablusara al meterla por dentro de la falda.

En la espalda anulé también las pinzas, y añadí esa holgura trabajándola en un canesú. De esta la prenda adquiere más imagen de blusa.

Para las mangas me apeteció incluir un poquito de volumen en la copa para darle gracia y subir, visualmente, el hombro. A Susi le gustaba que esta prenda llevara un puño ancho a la altura del antebrazo, así que dejé holgura en la bocamanga para que fuera recogida con él y quedara efecto farol.

En los hombros añadí una tira con automáticos para que introdujera por dentro el tirante del sujetador y así no se moviera del sitio, un truquito que proporciona comodidad. Rematé el bajo de toda la blusa con el pespunte de doble orillo.

Susi estuvo más que acertadísima eligiendo un zapato de punta en un precioso nude y la cartera en azul oscuro, combinado con un chal en este mismo azul que utilizó para la entrada en la iglesia. También apostó por una diadema repleta de pequeñas florecitas en estos mismos tonos, que le realizaron de forma artesanal en Una Pila de Cosas, Mieres.

Como veis, el conjunto quedó de 10 y Susi no podía irradiar más felicidad. Mil gracias de nuevo, Susi, por apostar por mí, ponerte en mis manos y confiar a lo largo del proceso. Tantos nervios juntos han valido la pena, y siempre guardaré en mi cajita de recuerdos que tú fuiste mi primera madrina.

INVITADA VII

¡Hoy es mi turno! ¡Por fin tengo un evento al que acudir y hacerme mi propio diseño!

En este caso mi invitación fue a una comunión en Oviedo, y no sabéis lo que disfruté el proceso, tanto de llegar a la idea del conjunto como de pensar en colores y tejidos. Parecerá una tontería, pero aunque me apasiona trabajar en mis invitadas, hacerlo en el diseño que iba a lucir yo me encantó.

Tenía muy claro que quería innovar y llevar algo distinto a lo que suelo confeccionar. Al fin y al cabo no sé cuando volveré a tener la oportunidad de volver a vestirme para ir a una celebración así. Me rondaban la cabeza varias ideas: estilo 70’s, chaleco -prenda que no puede estar más de moda-, y un color potente.

Las dos primeras se complementan a la perfección, pero al ser mayo y en Asturias tenía que asegurarme ir preparada para que lloviera y estuviera frío, así que enseguida visualicé mi conjunto con una blusa llena de frunces y volumen. ¿Y qué hay mas setentero que unos pantalones campana? ¡Nada!

En cuanto al color, me apetecía mucho un verde lima u oliva, pero no tenía ninguna expectativa de encontrarla en las tiendas de tela en las que compro mis tejidos. Por mucho que un color se ponga de moda, a veces es muy difícil encontrarlo, pero tuve suerte y ahí estaba esperándome nada más entrar. No pude ser más feliz en este momento. Mi segunda opción era un lavanda, que me hubiera encantado igualmente.

Así que aquí está el resultado. Voy prenda a prenda:

Para el pantalón partí del patrón base que industrialicé para sacarle el ancho característico de la campana en el bajo y asegurarme de que la rodilla estuviera bien estrechita -odio cuando esta zona queda floja y con arrugas en pantalones que son pegados-. También le hice la tapeta para añadirle una cremallera delantera y dos botoncitos en la cinturilla. En esta ocasión no le hice bolsillos.

Con el chaleco utilicé el patrón base de cuerpo, trasladé las pinzas para conseguir un costadillo que fuera a la sisa y le hice la formita característica en en el bajo aunque muy disimulada. La verdad que me apetece volver a repetir con esta prenda y hacerme otra para lucirla este verano. En la espalda le añadí las dos tiras que salen de los costados y que se utilizan para ajustarlo, aunque en mi caso era totalmente de adorno. Para cerrar el chaleco le hice ojales y añadí unos botoncitos en el mismo verde.

En el caso de la blusa llevé la pinza de pecho al cuello y dejé sin hacer la de talle para que hiciera ese efecto ablusado una vez la introdujera en el pantalón. Añadí una tira al cuello que cerraba en la espalda en un lazo. La manga es estilo farol -que lleva volumen tanto en la copa como en la bocamanga-. Añadí un puño ancho, que no hace justicia al resultado tan bonito porque en las fotos no me di cuenta que lo tenía algo retorcido hacia un lado.

Y aunque os cuento que esta es mi elección para evento, os enseño también otra forma de lucirlo más informal: solo chaleco y pantalón, con cambio de complementos. En esta ocasión escogí mi bolsito de lentejuelas, que me encanta, y pendientes y anillo personalizado de la marca asturiana Daughter of Style.

¿Cuál de las dos os gusta más?