Tres piezas, mil cumplidos: el look de la abuela del novio más cool.

Siempre os enseño los diseños que le hago a chicas jóvenes, pero nunca os he enseñado por aquí a una abuela, así que hoy toca el turno de Carmina.

Ella era la abuela de Alejandro, el marido de Irene, la recordaréis porque para su boda hice su vestido de novia, el de su suegra, Lorena, de madrina y el de su propia madre, Paloma. Pero nunca os conté que hice un cuarto look. Y quizá fue la más moderna de todas, lo comprenderéis al ver las fotos.

Ella quería un tres piezas: vestido básico, blusón y kimono, y además tenía la idea muy clara en cuanto a tejidos y el monocromo. La idea del conjunto era poder utilizar cada prenda por separado.

Elegimos un crepe para el vestido principal. En un principio le colocamos una manga tres cuartos, pero finalmente decidimos quitársela. Lo que sí le coloqué fueron hombreras para que armara un poquito más y le diera estructura. El blusón lo quería en encaje, y cuando le enseñé este tan bonito tanto a ella como a Lorena les encantó. Todos los bajos y el cuello va rematados con la blonda de la propia tela, y como cierre añadí una cremallera invisible lateral.

Ahora, para el kimono, escogimos una gasa, que no es el mismo tono exacto pero que combina a la perfección.

Pero no terminamos aquí, porque cuando se acercó la fecha de la boda, le entraron las dudas y decidió añadir un guardapolvo en un tejido a medio camino entre encaje y guipur para tener una segunda opción, que fue finalmente su decisión final. Escogimos un nuevo tejido y lo hicimos sencillo, con manga tres cuartos por la muñeca, largo como el vestido, y añadimos también hombreras. En cuanto al cierre, escogí para él un botón joya.

Como veis, es una abuela de lo más moderna. Su pelo corto tan estiloso y la elección de los complementos en estampado de serpiente multicolor me encanta, no me puede parecer más acertado.

Natalia: Novia Atrevida con un Vestido de Diseño Personalizado

Ahora que ya hemos abierto la veda a los diseños de novia, vengo a mostraros el diseño, probablemente, más cañero que he hecho hasta el momento. Una novia civil, atrevida, arriesgada y única: Natalia.

Natalia y David fueron de esos novios que no querían mucho miramiento en cuando a una boda se refiere. Ellos organizaron una boda familiar que se celebraría en agosto de 2023 en el Ayuntamiento de Mieres, Asturias, con su posterior banquete en Cenera. Pero el diseño soñado de Natalia aguardaba una sorpresa: era de color verde.

Esta era su idea original, pero aun así estaba abierta a otras opciones en caso de que encontráramos un tejido que le gustase más en otro tono. Pero por más propuestas que hicimos, el verde siempre estaba ahí. Y lo confirmamos cuando encontramos este tul con brillos en dorado que nos enamoró a ambas en el momento en el que lo tuve en la mano.

En cuanto a la forma del cuerpo no tenía más ciencia que un cuerpo con escotes en pico muy pronunciados y la parte de la falda fruncida. Como base utilicé un crepe verde botella que casaba a la perfección con el tul. El desafío estaba en que Natalia quería su diseño con algún elemento que marcara los hombros.

Barajamos la opción de una capa, pero al ser agosto igual le molestaba más de lo bonito que pudiera hacerle al vestido. Pero, ¿y unas hombreras de las que saliese tul simulando la cola? ¡Esto sí! Añadiríamos a su vestido unas «alas».

Ahora la duda era el color. Hicimos una prueba con el propio tul verde, y aunque quedaba precioso, no destacaba ni se llegaba siquiera a distinguir qué era vestido y qué ala. Pero probamos con un tejido blanco y lo vimos inmediatamente: en contraste quedaba perfecto. Busqué entonces el mismo tul pero en un tono clarito. El blanco llevaba el brillo en plateado, y como el tul verde lo llevaba en dorado no me convencía. Pero había un crudito que sí lo llevaba en dorado. Quedaba más crema de lo que pensaba, pero a Natalia le gustó, así que continuamos con esa opción.

Lo siguiente era buscar algo que adornara la hombrera base del ala. Natalia quiso probar con plumas, pero a ninguna nos gustó, la verdad. Pero encontré estas hojitas doradas de lo más monas que casi que dotaba al vestido de este toque «Imperio Romano/Gladiador» que, como veréis en las fotos, Natalia supo corresponder con dos brazaletes dorados simétricos. Esto no fue nada premeditado, pero, ¿el resultado? Wow. De cada hombro salían dos metros de tul que, como os comentaba antes, acompañaba a la cola.

Cola que dejamos solo en el tejido del tul. No quisimos meter el crepe debajo para que fuera más volátil. De esta manera no pesaba nada. Además dejamos el bajo del tejido crepe algo más cortito que el del tul y así se veía la sandalia, que era preciosa en un tono dorado.

Me encanta la elección del ramo, esos colores silvestres que casan a la perfección con la luz del atardecer. Y al igual que hice con Irene, añadí el «algo azul» con el bordado de la fecha, que añadí en las costuras del vestido.

En resumidas cuentas, me rebosa el orgullo mientras escribo todos los detalles de este diseño. Natalia es una persona a la que conocí hace unos años, que siempre elogia mi trabajo -al igual que yo hago con el suyo- y que apuesta por los detalles y tiene bien definidos sus gustos, lo que hace trabajar con ella de lo más sencillo. No es el primer diseño que confecciono para ella, pero sí el que mayor ilusión me ha hecho, por su puesto.

De nuevo, millones de gracias, Natalia, por poner tu confianza en mí. Estoy segura de que nuestros caminos se seguirán cruzando durante muchos años más.

TRAJE DE FLAMENCA IV

TRAJE DE FLAMENCA IV

Un año más, una feria más, un traje de flamenca más. Esta vez me he demorado un poco más de la cuenta en hacer el post correspondiente porque ya me he sumergido en las invitadas de este año, pero ya no podía dejarlo pasar más.

Empiezo contando un poquito del proceso, que poca novedad tiene con respecto a los otros años. Como siempre, partí del patrón base con costadillos hasta el hombro. En este diseño hice ambos escotes, delantero y trasero, en pico. El volante de la manga lo acerqué más a la muñeca que el año pasado y creo que de esta manera es como más me gusta.

Como cierre la cremallera vista en la espalda -los trajes de flamenca llevan esta cremallera porque es más resistente-, y para rematar el escote un bies con el cordoncillo dentro, que se utiliza para que los escotes queden pegaditos y no desemboquen.

Luego se sujeta con una puntada invisible y queda curioso, tanto por dentro como por fuera.

Como veis, este año por fin he escogido un estampado. Mi idea principal era combinar lunares por un lado y flores por otro, pero encontré este maravilloso crepe que combina ambos y que me enamoró desde el minuto uno. Había disponible las dos combinaciones: fondo negro con lunar blanco y fondo blanco con lunar negro. Escogí este último para todo el vestido y el primero para las enaguas,. Por eso asoma un poquito de negro debajo del volante de la manga, porque le añadí otra capita debajo.

Hice varias combinaciones con los mantoncillos, las flores y los pendientes. El primer día, el domingo, me puse un mantoncillo de plumeti negro, el broche de la abejita y flor roja. Añadí en la coleta otra flor en crudo y dos, para que no se viera tan soso de espaldas.

El segundo día me animé a hacerme el pelo «repeinado» y esta vez me le añadí bien de flores en la cabeza. Sabiendo lo que me gustan estaba claro que iba a pasar. Me coloqué el mantoncillo negro en un lado, que me encanta de esta manera.

Y el último día repetí mantoncillo negro y nueva combinación de flores en la cabeza. Los pendientes de cruces doradas son mis favoritos, y no creo que encuentre unos que me guste más. ¿Se nota, verdad?

Qué ganas tenía de hacerme un vestido de flamenca estampado. Y aunque no de tanto juego a hacer combinaciones ya veis que yo le saqué bastante partido. Dentro de un año más moda flamenca.

INVITADA XI

En septiembre os mostraba en un post el diseño escogido por Laura para la boda de una amiga, y a esa misma boda acudió Claudia, la invitada que os muestro hoy y que también podéis ver en ese post.

No es la primera vez que confeccionaba un diseño para ella; recordaréis el conjunto vestido rojo y kimono que lució en una boda en Sevilla en otoño, pero esta ocasión la boda era en verano en Asturias. Y como hace unos años que el tiempo se comporta muy bien en esta estación, decidió apostar por un diseño que enseñara bastante piel.

No tengo fotos en el maniquí porque le hice la prueba en Asturias unas semanas antes de la boda, y lo terminé allí (el maniquí lo tengo en Sevilla), pero así os lo muestro en todas las fotos puesto sobre ella.

Ella había visto un diseño en este mismo color que le había gustado, así que mantuvimos el verde y utilizamos esa inspiración para conseguir su diseño ideal.

Para el cuerpo trasladé las pinzas para obtener los costadillos e industrialicé para conseguir el escote. De los hombros bajaban dos tiras hacia la espalda que terminaban en la cintura. Os muestro las dos propuestas que le hice para ello

Claudia escogió las tiras que bajaban en recto. Y aunque iban cosidas a la cintura de la espalda, coloqué cuatro botoncitos forrados del mismo crepé a modo ornamental .

No tengo fotos de cómo quedaba la espalda puesto sobre ella, pero os muestro una captura de un pequeño clip que voy a compartir en mi Instagram. Cómo no, el vestido llevaba una abertura lateral que dejaba ver el tatuaje de la pierna.

Particularmente, me encanta este diseño, me parece que, dentro de su sencillez, es vistoso y elegante. Y el color me parece un acierto. ¡Claudia no puede estar más divina!

INVITADA X

En plena temporada BBC os muestro una invitada más. Esta vez un diseño de lo más romántico como veis por el estampado del tejido. Y especial para mí porque la invitada es mi madre.

No es la primera vez que confecciono algo para ella, pero sí para un evento. Ella tenía claro el tipo de vestido que quería, y yo sabía que cuando le enseñara este tejido me iba a decir sí al 100%. Cuando me contó su idea me acordé de este satén que había reservando para un diseño con las características que ella quería: era el tejido ideal.

Partimos de una falda con vuelo de media capa, que hace que tenga ese vuelo tan bonito. La manga era también de capa, y al igual que como os cuento más abajo, iba forrada en rojo. Me parece que aporta un toque superbonito al vestido, y realza su matiz romántico.

En la falda hicimos una abertura latera, y aprovechamos el juego de colores para incluir una capa de satén rojo en el interior que me ayudara a rematar la abertura. En los dos bajos, tanto de la falda como del forro, hice un repulgo en rojo.

Mi madre escogió sus complementos en tono dorado, y las sandalias que tenían un toquecito rosa en las piedritas. ¡No me digáis que no estaba preciosa!

Estoy tan contenta con haber confeccionado este modelito para mi madre porque así podéis ver opciones de invitadas que necesiten otro tipo de requisitos. Siempre suelen recurrir a mí chicas de más o menos mi edad, y todas con tipazo, pero todas sabemos que no es lo común. Así que en aprovecho la ocasión para mostraros que también confecciono para mujeres de otras edades, ¡incluso abuelas! Todas con un estilazo único.

DRAPEADO DE TERCIOPELO

Ya se acercan las navidades, y con ellas el regalo del amigo invisible, así que hoy os voy a mostrar el que hice yo el año pasado. Seguramente ya conozcáis a mi amiga invisible porque ha salido algunas veces aquí en mi web, ella es María.

Los últimos años siempre me había tocado regalar a chicos, así que estaba deseando que la suerte hiciera de las suyas y saliese por fin chica para poder hacerle una prenda algo más especial. Y así fue, no sabéis qué ilusión me hizo. Por lo general soy una persona a la que le gusta «currarse» los regalos, intento pensar en qué gustos tiene es persona, y cuando lo tengo decidido creo una atmósfera que lo envuelva todo.

En esta ocasión lo tenía bastante claro. Después de la última nochevieja, en la que debido a las restricciones no pudimos hacer nada, y en vistas de que la de 2021 se planteaba distinta -aunque finalmente no fue así-, se me ocurrió hacer un vestido para que María celebrara la salida y entrada en el nuevo año con él.

Entonces preparé todo creando así el «kit perfecto para Nochevieja». En él incluí, además de la prenda, una sombra básica y una brocha para ella, un iluminador, una sombra de brilli-brilli en un tono que combinara a la perfección con sus bonitos ojos verdes, y, cómo no, unas pestañas postizas. Y lo coloqué todo en la cajita que véis.

Vamos entonces a hablar del diseño. Ya sabemos que en Asturias hace mucho frío la noche del 31 de diciembre, así que me decidí por un vestido que fuera lo más calentito posible, es por eso que lo hice de manga larga.

Escogí un terciopelo elástico azul marino para que se adaptase mejor al cuerpo -aunque tenga las medidas de María, quería que le quedase bien a la primera-. Me apetecía muchísimo trabajar en un drapeado por primera vez, y aunque reconozco que me dio miedo hacerlo muy pronunciado porque, repito, era la primera vez que lo hacía, el resultado fue una espalda protagonista pero discreta, justo lo que quería. En el lado que principalmente sería el delantero hice un escote barco para compensar.

Y, como veis, puede colocarse tanto en la espalda como en el delantero. Al ser un tejido elástico trabajé sin pinzas, y eso hizo posible dicha particularidad.

Ya sé quién es mi amigo invisible este 2022, ahora me toca pensar ideas… Si os ha gustado que le dedicara un post al del año pasado puedo preparar algo chulo para el de este, ¿Qué me decís?

INVITADA VI

Como sabéis, ya estamos en plena temporada BBC: boda, bautizo y comunión. Yo soy muy fan de estos eventos -este año por fin he tenido uno y he podido confeccionar un diseño para mí-, y me encanta poder mostraros a mis invitadas. Hoy os enseño la elección de Claudia.

Claudia era otra de las invitadas de la boda para la que confeccioné el vestido de María del Carmen. Ella optó también por un liso rojo con la clara idea de combinarlo con un kimono estampado.

La idea inicial del kimono era hacerlo en terciopelo, pero no encontramos ninguno que nos convenciera, así que al ver este crepé finito casi georgette fuimos a por él. Además, combinaba a la perfección con el rojo gracias a los tonos que tenía en su estampado.

Os cuento un poquito acerca del vestido. Claudia me contó las ideas de las que partía y yo me use a trabajar en el diseño perfecto bajo esas directrices. Le propuse hacer un vestido con líneas verticales que cuadrara con la forma del kimono, que utiliza mucho la línea recta. La idea era un vestido sin corte en la cintura pero con una costura central de la que saliera el escote en pico y la abertura. Nos decantamos por un largo midi y forma bastante rectita, sin llegar al lápiz.

En el delantero le hice la pinza de pecho y la de talle la resté en la cintura. En la espalda hice la pinza tal cuál.

Otro de los parámetros de Claudia era la hombrera. A ella le apetecía, y cuadraba al 100% con la esencia del vestido. Las forré con el mismo crepé rojo y subí 1 cm en el patrón para ganar ese espacio en el hombro.

Dejamos la manga larga y rematé todo el bajo y la abertura con un pespunte visto para que le restara formalidad.

Pasamos al kimono. Partí, como siempre, del patrón de kimono base que utilizo para esta prenda, con la diferencia de alargar el bajo hasta la altura del vestido. En esta ocasión lo forré con un georgette en negro para que le diera algo más de cuerpo y peso.

Añadimos unos flecos en el bajo porque a Claudia le había gustado la idea, y rematé todo el cuello y mangas con una tira del mismo tejido y su puntada invisible. Y también incluí un cinturón para que pudiera usarlo cerrado e incluso llevarlo tipo vestido

La combinación de complementos que escogió Claudia me parece acertadísima, y no puedo más que presumir de invitada. ¿Qué os parece esa idea para un evento?

CONJUNTO DE BEBÉ II

Comencé el 2021 mostrándoos un conjuntito de braguita y vestido para el primer cumpleaños de la bebé Ana, y hoy es momento de enseñaros un nuevo diseño para la peque. El tiempo pasa superrápido, y llegó su cumpleaños número dos, así que de nuevo tuve el encargo de hacerle un trajecito, y yo, al igual que la primera vez, más que encantada.

Para la ocasión la premisa era solamente vestidito. Esta vez quise arriesgar algo más con el estampado, así que me incliné hacia uno más infantil y menos «de bebé». Encontré este popelín de conejitos tan divertido y colorido que me enamoró nada más verlo. También tenía claro que quería añadirle pequeños toques de color en un liso, pero me costó un mundo elegir cuál. Creo que acerté escogiendo este amarillo vivo.

La base del vestidito es prácticamente la misma que el anterior, canesú hasta un poquito debajo de la sisa del que sale la parte de la falda fruncida. Volví a optar por la abertura en la espalda para comodidad de Ana y de sus papis a la hora de ponérselo.

Como comentaba, quise añadirle contraste con un liso. Para ello opté por un volantito en el escote, que bajé un poquito más en la espalda y dejarlo más cerradito en el delantero.

Al igual que el volantito del cuello, añadí un lazo en la espalda. Este detalle tenía doble intención, pues a la vez que adornaba, hacía las veces de ajuste en caso de que le quedara algo flojito.

Esta vez, y como se puede apreciar en algunas fotos, rematé el escote y las sisas con un bies, y cerré la espalda, de nuevo, con automáticos.

Sabéis lo que me gusta incluir algún detallito en mis encargos, así que esta vez no podía ser menos. Hice unos pequeños lacitos que cosí a unos coleteros para que baby Ana los luciera a juego con su vestidito.

¡No me digáis que no está preciosa! ¡Es toda una muñequita!

De nuevo, muchas gracias a María por encargarme este regalito tan tierno, y a su mami por cederme las fotos.

Rojo San Valentín

Este lunes es el día de los enamorados, y para celebrarlo os muestro este vestido en este color tan intenso y bonito: el siempre acertado rojo pasión.

Esta prenda fue mi regalo a mi amiga María en su 29 cumpleaños. Justo hace un año publiqué este vestido que a ella le encantó, y quiso encargarme uno similar, pero yo me adelanté y se lo hice llegar justo para el 18 de abril. Eso sí, me tomé la licencia de hacérselo en este tejido que todavía me tiene enamorada.

Si hay un color con el que relacione a María es el rojo, así que cuando fui en búsqueda de la tela para hacérselo, y se me cruzó este brocado, supe que era el idóneo.

Para confeccionarlo partí del patrón base, que industrialicé para sacar los volantes. Ambos dos llevan el ancho y mitad de la parte superior a la que va cosido.

Aquí os enseño cómo iba a mitad del proceso. Me gustaba cómo quedaba sin mangas, pero ya sabemos que en Asturias eso es arriesgare bastante.

Así que para las mangas le saqué un poquito de gracia a la copa, algo menos que al mío.

Rematé todo el cuello con un bies del mismo brocado. Esta vez, como novedad, cosí la etiqueta junto con el pespunte del bies del cuello, y me gusta mucho lo bien integrada que queda así.

Y el bajo con un pespunte a máquina.

Como veis, María combino su vestido con unas botas camperas en negro, y me encanta lo informal que queda el look de esta manera y el aire country que le aporta.

¿Cómo lo hubierais combinado vosotras?

NOCHEVIEJA OPCIÓN 1

Si todo se mantiene como hasta ahora, este 31 de diciembre podremos celebrar la salida y entrada de año vestidos para la ocasión de verdad, y no en pijama como ocurriría el año pasado -yo lo hice con mi batita calentita puesta-.

Y yo, que sabéis cuánto me gusta idear looks para esta fecha, ya tengo dos opciones preparadas, una por el 2020 y otra por el 2021. Hoy os enseño la primera de ellas.

Este año me apetecía muchísimo trabajar con terciopelo; de hecho, no es la única prenda en la que he destinado este tejido. También me apetecía algo sencillo y no exclusivo de la última noche del año.

Por eso recurrí al siempre acertado LBD o little black dress. Os hablé de él e en febrero de 2020 introduciéndoos este diseño, y hoy, casi dos años después, os muestro cómo lo luciría en Nochevieja.

Como véis soy muy muy fiel a enseñar pierna. Siempre os cuento que suelo pecar de corta, y esta vez no iba a ser distinto. Y por eso lo hice bastante tapado por arriba, además de por la estación en la que estamos.

Partí, como siempre, del patrón base. Anulé las pinzas de talle restando su profundidad en el costado, y en el caso del delantero dejé la de pecho tal cual. Industrialicé el hombro para añadirle una hombrera de 2 cm porque me apetecía mucho hacerme un vestido de esta estética, y creo que es el comienzo de una obsesión, porque ahora me apetece ponérselas a todas mis prendas.

También quise hacerle un guiño a las espaldas escotadas con esta miniabertura en la mía. Yo hice un escote bastante discretito y situado por debajo del sujetador para poder llevarlo, y el resultado me encanta.

La manguita larga lo tenía decidido desde el principio. Creo que en el caso del LBD no me gusta una manga más cortita, aunque todo es probar.

Combiné mi diseño con el bolso de lentejuelas que os enseñe hace un mes. Yo le quité la cadenita porque me apetecía llevarla tipo cartera y que así la vierais en otro estilo. ¿Qué os parece?