Hace justo dos meses os mostraba este kimono presentado en forma de blusa cruzada. Hoy os muestro el conjunto en su totalidad: un dos piezas pijamero. Hoy me centro en el pantalón.
Como os contaba en el post del kimono, no me digáis que esta tela no pide algo lencero…
El pantalón parte de su patrón base, y en esta ocasión cambio de estilo. Siempre tiendo a confeccionarlos versión palazzo porque es un diseño que me encanta desde que soy muy jovencita, e incluso todavía no los había en las tiendas en mi ciudad.
Recuerdo verlos en blogs de chicas extranjeras y fantasear con ellos, hasta que con 17 años encontré un modelo marrón en Stradivarius. No sabéis lo contenta que estaba con él, ¡me lo puse hasta la saciedad! Ahora puedo presumir de poder hacérmelos yo misma, y en cualquiera de sus versiones, como en este caso.
Este diseño lencero va hasta el tobillo, y aunque también le haya incluido bolsillos, en esta ocasión no hice lo mismo con las trabillas para cinturón, lleva la cinturilla limpia.
Creo que el resultado es un conjunto muy resultón y elegante. Me podría ver, perfectamente, llevándolo a cualquier tipo de celebración. Solo me queda esperar a recibir la invitación.
Esta semana hice una actualización en mis redes sociales sobre los modelos que quedan disponibles de la colección cápsula de otoño 2020. Así que hoy aprovecho para mostraros un encargo que nació a partir de una de ellas.
Me encargaron una falda para el cumpleaños de Inés y me pidieron que estéticamente fuera como los diseños Iris y Edith. Otra de las premisas era que el género fuera de fondo oscuro, para que su dueña pudiera darle uso tanto en la temporada primavera-verano como en la de otoño-invierno, donde tendemos a usar colores más sufridos. Así que este tejido negro con florecitas que le aportan esos pequeños toques de color más alegre nos pareció perfecto. Para este diseño elegí unos botones de madera clara, que contrastaba a la perfección.
Me encargaron también, a juego con la falda, una diadema para complementar el regalo.
Como sabéis, también lancé una pequeña colección de diademas en noviembre. Se agotaron enseguida, pero no os preocupéis: ¡sigo haciéndolas por encargo! De ahí la idea del conjunto de falda y diadema.
¿Qué os parece esta idea de regalo? Como veis, si tenéis algo en mente, no dudéis en contactarme por cualquier red social, correo o whastapp.
Por fin llega la “normalidad” a mi web después del segundo ciclo de moda.
Como recordaréis, me despedí con la parte de arriba de un conjunto inspirado en los estampados de la casa Versace, y os prometí que publicaría la segunda parte una vez terminado el Especial BBC, al que dediqué todo julio.
Como veis, el conjunto es realmente de tres piezas: diadema, top y falda. Hoy os voy a hablar de esta última.
La idea de la que partió el conjunto era este estilo de falda, que llevaba tiempo rondándome la cabeza. La había visto en todas las tiendas, en variedad de colores y estampados, pero siempre de corte midi. Yo, sin embargo, quería hacerla más cortita.
Enseguida me puse con su patrón. Dado que se trata de una falda con cruce, necesitaba hacer un patrón entero (normalmente los patrones se trabajan en cuartos). Cerré las pinzas para anularlas y trasladarlas de manera que obtuviera un pequeño evasé, industrialicé el patrón para llevar el cruce a la altura deseada y marqué el largo. Una vez hecho esto, corté tiras de 17 cm para los volantes, que fruncí para repartirlo por el bajo de la falda, y los rematé con un pespunte de doble orillo.
En cuanto al cierre, le añadí una cremallera invisible en el lateral para que me ajustara en la cintura, ya que las que vemos en las tiendas suelen llevar goma para poder adaptarse mejor a todos los cuerpos. Esta es la ventaja de la costura a medida: se adecúa a la perfección a mi figura, y la diseño cien por cien a mi gusto.
¿Qué os parece este conjunto tan veraniego? Os aseguro que no me lo he quitado en lo que llevamos de verano, ya fuera combinando el top y la falda, como por separado, y que estoy encantada.
Hoy os muestro una prenda nunca vista (hasta ahora) en mi blog: un kimono.
El kimono es una prenda exterior que tiene su origen en el homónimo atuendo japonés.
Como pequeña nota de historia de la moda os cuento que, a principios del siglo XX, fueron los diseñadores franceses Madeleine Vionnet, precursora del corte al bies, y Paul Poiret, quienes comenzaron a fijarse en esta prenda nipona y a emplear algunos de sus elementos en sus colecciones. Este último ya se inspiraba en el orientalismo para sus diseños.
Así que como imaginaréis, la historia del kimono es tan amplia como variedades tiene. En la moda actual podría hacer las veces de nuestro guardapolvo en un tono formal o del cárdigan en uno informal.
Aquí os muestro una de mis versiones.
A la hora de confeccionar, hay veces que primero pienso en el diseño y luego busco el tejido, y otras que, por el contrario, me viene la inspiración cuando tengo la tela en mi mano.
Este fue el caso del diseño de hoy, ya que, al ver este satén de grandes cuadros y flores, y esta combinación de colores, el japonismo inundó mi cabeza: tenía que hacer un kimono.
No era la primera vez que confeccionaba uno, pero sí que lo hacía largo. Era un pecado no aprovechar todo el diseño del tejido y hacerlo cortito.
Industrialicé el patrón para obtener el cuerpo y la manga, y guiándome por el estampado del tejido, los coloqué en él para cortar de manera que pudiera aprovecharlo al máximo.
Como también podéis apreciar, jugué con los colores para obtener una manga negra y otra cruda, y las rematé con dos tiras de tejido que cogían el juego de rayas verdes, presentes también en el bajo ―rematado a su vez con una puntada de doble orillo― y en la tira que bordea el escote del cuello.
Por dentro está trabajado completamente en costura francesa, para que ningún cosido sea visible si le damos la vuelta, que, para ocasiones como ésta, a mi parecer, le restaría belleza.
Detalle de la costura francesaAquí se aprecia cómo cuadran las distintas franjas de colores en la costura lateral
Al final, como me sobró un cuadradito de tela, confeccioné un pañuelo.
Para mostraros el conjunto, opté por un vaquero y una camiseta, ambos básicos, para lograr así una combinación que le da el protagonismo del kimono, combinación que me encanta hacer.
Sin duda este es uno de los outfits que más me definen: conjunto básico, tanto en diseño como en color, que adquiere personalidad con la potencia estética del kimono.