Tres piezas, mil cumplidos: el look de la abuela del novio más cool.

Siempre os enseño los diseños que le hago a chicas jóvenes, pero nunca os he enseñado por aquí a una abuela, así que hoy toca el turno de Carmina.

Ella era la abuela de Alejandro, el marido de Irene, la recordaréis porque para su boda hice su vestido de novia, el de su suegra, Lorena, de madrina y el de su propia madre, Paloma. Pero nunca os conté que hice un cuarto look. Y quizá fue la más moderna de todas, lo comprenderéis al ver las fotos.

Ella quería un tres piezas: vestido básico, blusón y kimono, y además tenía la idea muy clara en cuanto a tejidos y el monocromo. La idea del conjunto era poder utilizar cada prenda por separado.

Elegimos un crepe para el vestido principal. En un principio le colocamos una manga tres cuartos, pero finalmente decidimos quitársela. Lo que sí le coloqué fueron hombreras para que armara un poquito más y le diera estructura. El blusón lo quería en encaje, y cuando le enseñé este tan bonito tanto a ella como a Lorena les encantó. Todos los bajos y el cuello va rematados con la blonda de la propia tela, y como cierre añadí una cremallera invisible lateral.

Ahora, para el kimono, escogimos una gasa, que no es el mismo tono exacto pero que combina a la perfección.

Pero no terminamos aquí, porque cuando se acercó la fecha de la boda, le entraron las dudas y decidió añadir un guardapolvo en un tejido a medio camino entre encaje y guipur para tener una segunda opción, que fue finalmente su decisión final. Escogimos un nuevo tejido y lo hicimos sencillo, con manga tres cuartos por la muñeca, largo como el vestido, y añadimos también hombreras. En cuanto al cierre, escogí para él un botón joya.

Como veis, es una abuela de lo más moderna. Su pelo corto tan estiloso y la elección de los complementos en estampado de serpiente multicolor me encanta, no me puede parecer más acertado.

INVITADA XII: MADRINA

Ha llegado el momento de mostraros una nueva invitada, pero no una cualquiera sino una madrina. Mi primera madrina.

El 1 de septiembre se casaron cerca de Gijón Irene y Alejandro, y yo tuve la oportunidad de confeccionar varios de los diseños que se lucirían ese día.

Lorena, la madre del novio, tenía varias ideas que le gustaban. Quería ir de «madrina, madrina». Le gustaba que fuera largo y vaporoso para que le diera movimiento, y para el cuerpo un tejido distinto. Después de contarme y enseñarme vestidos que le encajaban, pasamos al color. Le gustaban varios, pero solamente se visualizaba con uno: rojo. Y yo pienso que fue acierto total.

Como ella es rubia y de tez clara este tono le iba a dar mucha luz. Además, al tener tan claro que quería rojo lo iba a defender con total confianza. Lorena es una mujer alta, y si se hubiera decantado por otro color con el que no estuviera a gusto al 100% iba a reflejarse en ella esa inseguridad.

Paso entonces a contaros cómo está confeccionado.

Para la parte de la falda utilicé dos tejidos: un crepe y gasa. Como os contaba, ella quería ese efecto de movimiento y jugar con diferentes alturas en el bajo, así que confeccioné una falda de media capa en crepe, para que le diera la consistencia interior e hiciera las veces de «forro» para que no transparentase, y encima dos faldas de media capa de gasa, rematadas con un cordoncillo. El bajo iba en disminución, más corto por delante y más largo por detrás.

El cuerpo fue lo que mas tiempo me llevó con diferencia. Nos decantamos por un tul color carne con bordado rojo y el mismo crepe de la falda para hacer una estructura interna. En primer lugar la ideamos palabra de honor, pero con tanta tela en la falda era bastante peso como para un palabra de honor en su caso, así que finalmente hice el cuerpo con tirantes y encima todo el tul con un escote barco bastante abierto para que no tuviera esa sensación de ahogo, y una manguita tres cuartos.

En la espalda del tul le hice una lágrima con un botoncito, y rematé todo el escote con la blonda del propio encaje.

Y ahora viene el trabajo a mano. Como el tul era color carne, todo el tejido rojo que va debajo se iba a ver raro y feo. Me tocó entonces recortar todo el encaje e ir colocándolo estratégicamente y cosiéndolo a mano. Lo bajé hasta la costura de la cintura, que es un efecto que me encanta hacer y queda muy bonito y elefante.

No sabría decir cuántas horas empleé en esta parte pero fueron muchísimas, aunque el trabajo a mano es una parte que me encanta de la costura, así que todas las horas dedicadas a ello bien dedicadas y -disfrutadas- están.

¿Os gusta la elección de Lorena para este día tan bonito e importante? Yo, particularmente, la veo superfavorecida. Me encanta tanto el trabajo de peluquería y maquillaje como su elección de complementos, que no se ve, pero llevaba una carterita a juego con el stiletto negro que rompía con el monocromo del vestido.

No sabéis la ilusión que me hizo trabajar en este diseño, estoy más que agradecida porque Lorena confió totalmente en mí y se dejó aconsejar y guiar, y juntas conseguimos llegar a su diseño ideal. De nuevo, ¡mil gracias!

INVITADA IX

Al no ser verano como tal quise darle salida a uno de los terciopelos que tengo guardados, ya que es un tejido menos apropiado para dicha estación.

Viendo este estampado no me digáis que no tiene un toque asiático: fondo negro con estas flores tan bonitas en tonos rojos. A mí me enamoró al verlo, y me alegro de haberlo conservado y poderlo utilizar para esta celebración.

Tenía claro que quería un vestido midi bastante sencillo, el protagonismo ya lo tiene la tela. Dudé muchísimo entre si hacerlo con manga o sin ella, pero no fue hasta que me lo probé, y visualizarme con él, que tomé la decisión. Así no pasaría calor durante el día.

Pero como necesitaba ponerme algo por encima llegada la noche, confeccioné un kimono en el mismo tejido, pasa así darle una continuidad al estilo oriental del diseño. Esta vez lo hice con un patrón distinto a todos los kimonos que he hecho hasta la fecha, pero esto os lo detallaré más adelante en un post que tengo preparado para este tipo de kimono.

Al ser un tejido tintado, el revés se ve blanco, así que forré la prenda con un forro de punto en negro.

En las fotos os enseño tanto el vestido solo como con el kimono, abierto y cerrado, para lo que confeccione una tira a modo de cinturón, igual en el mismo terciopelo.

Como veis, tenía que añadirle una buena abertura lateral y enseñar un poquito (o más bien «muchito») de pierna.

Y como complementos recurrí a unos salones con una maxi pulsera en el tobillo y cartera, ambos de Zara, pendientes de Parfois (me había quitado uno porque se me salía la tuerca y no me di cuenta de volver a ponérmelo para las fotos) y, como no, palillos chinos para recoger el pelo. No sabéis el acierto con ellos, estuve super cómoda, y me soltaba o recogía el pelo a mi antojo. Junto con el juego de pulseras, ambos son de Shein.

¿Qué os parece esta opción de invitada? Queda claro que el kimono es una prenda todoterreno y en cualquier ocasión queda bien.

INVITADA VIII

Como leéis en el título, hoy os muestro un nuevo diseño para la ocasión. Siempre repito cuánto disfruto el proceso de cada invitada, pero si la idea principal es algo distinto y nuevo para mí, como sucede en el caso de Laura, más.

Laura tenía claro al 100% el groso de su diseño: mono de pantalón culote estrecho, corte en la cintura, espalda escotada y, por supuesto, el color. El resto lo dejaba de mi mano. Y cuando la idea está tan cerrada, mi trabajo entra en detallar mínimos aspectos, con permiso, eso sí, de la invitada. De estos os cuento luego.

Industrialicé el patrón delantero para trasladar las dos pinzas al costado, y obtener así una pinza francesa, que en cuerpo con pecho favorece y a mi, particularmente, me gusta mucho. El escote lo hice barco para poder darle protagonismo a la espalda.

Entre las dos ideamos una espalda escotada, dando opción a que Laura pudiera llevar sujetador, y consiguiendo así una espalda asimétrica e irregular.

El escote superior lo hice con una forma tipo pico pero con los dos lados redondeados; el de abajo es más pequeñito, delimitando con la cintura del pantalón. Cierra con un botón forrado en el mismo crepé del mono, que es meramente decorativo porque su premisa era «comodidad y practicidad». Laura no quería necesitar ayuda a la hora de poder ir al servicio -todas sabemos que esto siempre es un rollo-, así que su espalda es totalmente decorativa, el mono cierra con una cremallera lateral y botones en el hombro.

Este detalle nació de la necesidad de abrir un poquito más la prenda para poder quitarlo y ponerlo sin problema -como os cuento, el cierre de la espalda no era funcional-. Hice cuatro presillas de hilo con sus cuatro botoncitos, también forrados y de esta manera, y un poco de maña, Laura podría desabrocharlos y abrocharlos con su mano derecha.

El bajo lo dejamos a la altura del talón; a Laura le gustaba así y, de esta manera, mostrar la sandalia tan mona en un amarillo pálido.

¿Qué os ha parecido esta propuesta para una boda? Yo soy fan de las chicas que arriesgan y se atreven, tanto con diseños como con los colores, y Laura lo ha hecho por todo lo grande. Gracias de nuevo, Laura, por confiar en mí y darme tanta libertar para trabajar en el diseño ideal para una ocasión tan importante como la boda de tu mejor amiga. ¡¡Gracias siempre!!

INVITADA VII: MADRINA

Sabéis lo que me gusta trabajar en las invitadas. Me encanta que me contéis vuestra idea y construir juntas vuestro diseño perfecto. Hoy os muestro uno que, por dos razones, es para mí doblemente especial: primero, porque es mi primera madrina y, segundo, por la persona que lo luce.

Conozco a Susi desde hace unos cuantos años y, en una de mis visitas a Asturias, me contó que en abril se casaba el segundo de sus hijos y que a ella, que iba a ser la madrina, le hacía ilusión que yo confeccionara el diseño. No os imagináis lo emocionante que fue para mí y, por supuesto, le dije que sí.

Ella tenía clara la idea: su diseño ideal era un dos piezas de falda lápiz midi y blusa cruzada con manga. Yo le propuse hacer la falda un poquito más especial, ya que iba a acompañar a su hijo al altar. Tendríamos que buscar el algo que la diferenciase de una invitada más.

No obstante, dudaba en el color. Entre las variadas opciones de colores y tejidos que le mostré a Susi y, aconsejada también por su familia, escogió este crepe azul empolvado. Utilizaríamos este tejido tanto para la blusa como para la falda. Para esta última, escogimos además un encaje para superponer y otorgarle así el toque del que os hablaba antes. Os cuento un poquito más:

Partí, como cada vez, del patrón base de falda, luego le hice las clásicas pinzas de talle en el delantero y en el trasero, industrialicé para hacerla lápiz y añadí la tapeta en el trasero para hacerle la abertura con solapa. La prenda va forrada en su interior con un tejido de forro en un tono parecido.

Finalmente, incluimos un fajín que va integrado en la cinturilla y aproveché la blonda del orillo del encaje para que este fuera el bajo de la falda. Dos detalles que resultaron todo un acierto.

En cuanto a la blusa, como a Susi le gustaba cruzada, de nuevo partí del patrón base que industrialicé para eliminar pinzas visibles, trasladando su profundidad entre el talle y el hombro. En esta zona le hice dos pequeños pliegues y dejé libre el bajo para que ablusara al meterla por dentro de la falda.

En la espalda anulé también las pinzas, y añadí esa holgura trabajándola en un canesú. De esta la prenda adquiere más imagen de blusa.

Para las mangas me apeteció incluir un poquito de volumen en la copa para darle gracia y subir, visualmente, el hombro. A Susi le gustaba que esta prenda llevara un puño ancho a la altura del antebrazo, así que dejé holgura en la bocamanga para que fuera recogida con él y quedara efecto farol.

En los hombros añadí una tira con automáticos para que introdujera por dentro el tirante del sujetador y así no se moviera del sitio, un truquito que proporciona comodidad. Rematé el bajo de toda la blusa con el pespunte de doble orillo.

Susi estuvo más que acertadísima eligiendo un zapato de punta en un precioso nude y la cartera en azul oscuro, combinado con un chal en este mismo azul que utilizó para la entrada en la iglesia. También apostó por una diadema repleta de pequeñas florecitas en estos mismos tonos, que le realizaron de forma artesanal en Una Pila de Cosas, Mieres.

Como veis, el conjunto quedó de 10 y Susi no podía irradiar más felicidad. Mil gracias de nuevo, Susi, por apostar por mí, ponerte en mis manos y confiar a lo largo del proceso. Tantos nervios juntos han valido la pena, y siempre guardaré en mi cajita de recuerdos que tú fuiste mi primera madrina.

ESPECIAL INVITADA III

Tercer jueves del Especial Inspiración Invitada. Hoy os muestro la propuesta más espectacular de todas, la más formal de todas y, para mí, también la más especial de este Ciclo de Moda.

Cuando planeé los diseños para el especial BBC, sabía que quería ofrecer un abanico de outfits variados en el que brindar diferentes propuestas para los distintos tipos de eventos a los que asistimos. De esta manera, ideé looks más y menos atrevidos, más y menos informales, configurados en distintos largos, faldas y pantalones, mangas y tirantes, espaldas bonitas… y ahora también un poco de cola.

Y es que las ideas de las que partía para este diseño eran espalda escotada y falda larga con cola y abertura.

En cuanto al tejido, estuve dudando entre estampado o liso, pero finalmente me decanté por el segundo, en un precioso satén buganvilla. Quizás al llevar un patronaje algo más particular necesitaba que el estampado de tela no desviara la atención de los toques bonitos que quería darle con, por ejemplo, las tiras de la espalda.

Para la parte de la falda hice un corte a la altura de la pinza y saqué un máximo vuelo para que no cayese recta. Aproveché uno de esos cortes para dejar la abertura, que va rematada con una puntada de doble orillo, al igual que todo el bajo. Bajé en redondo unos 40 cm hasta el centro de la espalda para conseguir la cola, con un largo total de 1.50 m.

El cuerpo lo diseñé a partir de todo lo anterior. Al llevar una espalda destapada debía confeccionar el delantero cerrado. Así que trasladé las pinzas a un costadillo que llega al hombro, y le quité la parte exterior para mostrar la zona de la clavícula. El cuello responde al estilo halter, porque, ya de hacerlo cerrado, me parece un escote muy femenino.

Para la espalda saqué tres tiras del cuello que llevé al lado contrario del costado, abriéndolas en forma de abanico. Este escote permite esconder el sujetador —en caso de decidir levarlo—sin renunciar a lucir espalda.

En cuanto a los complementos, Nuria Ordiales y yo nos decantamos por una diadema forrada en neopreno adornada con pequeñas piedritas brillantes multicolor. Nosotras escogimos esta con base negra, pero tanto en su web como en sus perfiles de Facebook e Instagram podréis encontrarla en variedad de colores.

Como cartera escogimos este clutch geométrico, forrado en antelina de múltiples colores que, salvo el negro —presente en las sandalias y en la base de la diadema—, rompen con el monocromo buganvilla.

Este diseño es ideal para lucirlo en una boda de tarde en verano y, hasta ahora, es la propuesta más preciosa de todas. ¿Quién no se ve con este vestido y con una copa de cava en la mano en unos románticos jardines al atardecer?

INVITADA II

Aunque justo acabemos de recibir al otoño y a sus preciosos colores, hoy os traigo una invitada de verano: Helena.

Helena tenía una boda el 31 de agosto en Cádiz. Sin embargo, por motivos de trabajo, no sabría si podría confirmar su asistencia hasta días próximos al enlace. Propuso entonces hacer un dos piezas, de modo que le fuera posible combinar cada una por separado y de forma mas informal en caso de no poder acudir.

Además, ella tenía tres requisitos claros: estilo lencero, espalda escotada y falda con abertura lateral.

Escogí un tejido satén para ser fiel al primer requisito. Al principio, Helena tenía en mente un nude, pero cuando vimos este azul con pequeños toques verdes, ambas nos enamoramos. Y al ser ella “blanquita” de piel, este color le iba a dar más luz que la primera opción.

Su idea para la espalda era un nudo cuyos extremos cayeran sobre la falda. Por lo llamativo de este escote escogimos uno barco para el delantero.
El cuerpo iba forrado en bolsa, lo que significa que no se ve ninguna costura si se le da vuelta.

Forrar en bolsa no es nada sencillo, conlleva un proceso que necesita tiempo, paciencia y dedicación. No obstante, el resultado merece la pena. Además, para este diseño era imprescindible, ya que de esta forma se evita mostrar el revés de la tela en los lazos al hacer el nudo.

Por otro lado, de la necesidad de romper el monocromo nació la idea de la cartera. Si bien ella solamente me había encargado la ropa, yo me ofrecí a hacérsela, siempre que aceptara el factor sorpresa: no la vería hasta que viniera a recoger su encargo. Ella me reiteró que confiaba totalmente en mí. Yo, por mi parte, lo tenía claro: quería un tul bordado con flores.

Como ella llevaba los complementos en dorado, le añadí una cadenita en ese color, que puede quitar y poner a su antojo.

La tercera de las ideas era la abertura en la falda. Boda de tarde, agosto y Cádiz conformaban el escenario perfecto para ellos. Así que dicho y hecho: una abertura considerable con la que enseñar pierna, pero sin pasarse. Ante todo quería que Helena se sintiese cómoda y elegante, y, por sus palabras, creo que lo conseguí.

Y así termina la historia que hay detrás de mi segunda invitada de boda. Como esta vez no contaba con el apoyo de mis clases de costura, el trabajo recaería íntegramente en mí y, si surgía cualquier imprevisto o dificultad, tendría que resolverlo yo sola. Por eso me lo tomé como una oportunidad de demostrarme que puedo sacar un trabajo adelante por mí misma. Y, a pesar de que probablemente haya tenido mis fallos, logré con éxito mi propósito.

El orgullo de ver a Helena vestida totalmente por mí, y las palabras bonitas que recibió de la gente y que me transmitió, hacen que solamente quiera dedicarme a esta profesión y trabajar duro para mejorar en ella cada día. Profesión que requiere horas y horas, pero que un simple “es justo lo que quería” o un “me encanta, es precioso” hacen que invertirlas merezca más que la pena.

¡Gracias, Helena!

INVITADA

Hoy os enseño mi primer trabajo profesional: ¡una invitada de boda!



Tamara es compañera de trabajo de mi padre, así que en cuanto supo que yo cosía me preguntó si podía hacerle un vestido para una boda. Me enseñó la foto de un modelo que había visto en Internet y que le había enamorado… ella tenía claro el diseño. 
Con ese vestido como base modificamos un par de cosas en las que las dos estábamos de acuerdo, le tomé las medidas y… ¡a trabajar!.

Tenía que entregárselo a principios de mayo, así que lo empecé con mes y medio de antelación para ir tranquila. 

Era la primera vez que trabajaba un encaje y una espalda abierta, así que tenia varios retos por delante.
Lo fui haciendo en mis clases de costura y también llevando trabajo a casa para poder avanzar, siempre con la supervisión y guía de mi profesora, que me ayudó incluso con la prueba 🙂

El diseño llevaba un ‘cuerpo interior’ con escote corazón y falda de capa en mikado, y un cuerpo escote barco y espalda abierta con manga francesa en encaje de rebrodé.



Detalle del interior del vestido que iba forrado en bolsa


Tanto las flores de la cintura como todo el escote del encaje iba a mano: las flores recortadas una a una y colocadas estratégicamente para que simulara la continuación del encaje del cuerpo, y todo el ribete del escote ‘puntadita a puntadita’ a mano, con delicadeza y paciencia.



Detalle de las flores y ribete de encaje cosido a mano




Aquí en el maniquí se puede ver perfectamente el escote de la espalda. El vestido era unos centímetros mas largo por detrás, detalle que a mi parecer queda súper elegante.





¿Mi conclusión de este trabajo? Que me encantó trabajar en él desde el minuto uno. 
Fue un reto que me vino de sorpresa pero que estoy encantada de haber aceptado, porque hizo despertar en mí un gusto hacia la confección de invitada que no sabía que tenía, y que además me hizo aprender muchísimas cosas mientras trabajaba en él. 

¡Gracias Tamara por confiar en mí para tu vestido! Siempre recordaré mi primera invitada….