INVITADA XII: MADRINA

Ha llegado el momento de mostraros una nueva invitada, pero no una cualquiera sino una madrina. Mi primera madrina.

El 1 de septiembre se casaron cerca de Gijón Irene y Alejandro, y yo tuve la oportunidad de confeccionar varios de los diseños que se lucirían ese día.

Lorena, la madre del novio, tenía varias ideas que le gustaban. Quería ir de «madrina, madrina». Le gustaba que fuera largo y vaporoso para que le diera movimiento, y para el cuerpo un tejido distinto. Después de contarme y enseñarme vestidos que le encajaban, pasamos al color. Le gustaban varios, pero solamente se visualizaba con uno: rojo. Y yo pienso que fue acierto total.

Como ella es rubia y de tez clara este tono le iba a dar mucha luz. Además, al tener tan claro que quería rojo lo iba a defender con total confianza. Lorena es una mujer alta, y si se hubiera decantado por otro color con el que no estuviera a gusto al 100% iba a reflejarse en ella esa inseguridad.

Paso entonces a contaros cómo está confeccionado.

Para la parte de la falda utilicé dos tejidos: un crepe y gasa. Como os contaba, ella quería ese efecto de movimiento y jugar con diferentes alturas en el bajo, así que confeccioné una falda de media capa en crepe, para que le diera la consistencia interior e hiciera las veces de «forro» para que no transparentase, y encima dos faldas de media capa de gasa, rematadas con un cordoncillo. El bajo iba en disminución, más corto por delante y más largo por detrás.

El cuerpo fue lo que mas tiempo me llevó con diferencia. Nos decantamos por un tul color carne con bordado rojo y el mismo crepe de la falda para hacer una estructura interna. En primer lugar la ideamos palabra de honor, pero con tanta tela en la falda era bastante peso como para un palabra de honor en su caso, así que finalmente hice el cuerpo con tirantes y encima todo el tul con un escote barco bastante abierto para que no tuviera esa sensación de ahogo, y una manguita tres cuartos.

En la espalda del tul le hice una lágrima con un botoncito, y rematé todo el escote con la blonda del propio encaje.

Y ahora viene el trabajo a mano. Como el tul era color carne, todo el tejido rojo que va debajo se iba a ver raro y feo. Me tocó entonces recortar todo el encaje e ir colocándolo estratégicamente y cosiéndolo a mano. Lo bajé hasta la costura de la cintura, que es un efecto que me encanta hacer y queda muy bonito y elefante.

No sabría decir cuántas horas empleé en esta parte pero fueron muchísimas, aunque el trabajo a mano es una parte que me encanta de la costura, así que todas las horas dedicadas a ello bien dedicadas y -disfrutadas- están.

¿Os gusta la elección de Lorena para este día tan bonito e importante? Yo, particularmente, la veo superfavorecida. Me encanta tanto el trabajo de peluquería y maquillaje como su elección de complementos, que no se ve, pero llevaba una carterita a juego con el stiletto negro que rompía con el monocromo del vestido.

No sabéis la ilusión que me hizo trabajar en este diseño, estoy más que agradecida porque Lorena confió totalmente en mí y se dejó aconsejar y guiar, y juntas conseguimos llegar a su diseño ideal. De nuevo, ¡mil gracias!

INVITADA XI

En septiembre os mostraba en un post el diseño escogido por Laura para la boda de una amiga, y a esa misma boda acudió Claudia, la invitada que os muestro hoy y que también podéis ver en ese post.

No es la primera vez que confeccionaba un diseño para ella; recordaréis el conjunto vestido rojo y kimono que lució en una boda en Sevilla en otoño, pero esta ocasión la boda era en verano en Asturias. Y como hace unos años que el tiempo se comporta muy bien en esta estación, decidió apostar por un diseño que enseñara bastante piel.

No tengo fotos en el maniquí porque le hice la prueba en Asturias unas semanas antes de la boda, y lo terminé allí (el maniquí lo tengo en Sevilla), pero así os lo muestro en todas las fotos puesto sobre ella.

Ella había visto un diseño en este mismo color que le había gustado, así que mantuvimos el verde y utilizamos esa inspiración para conseguir su diseño ideal.

Para el cuerpo trasladé las pinzas para obtener los costadillos e industrialicé para conseguir el escote. De los hombros bajaban dos tiras hacia la espalda que terminaban en la cintura. Os muestro las dos propuestas que le hice para ello

Claudia escogió las tiras que bajaban en recto. Y aunque iban cosidas a la cintura de la espalda, coloqué cuatro botoncitos forrados del mismo crepé a modo ornamental .

No tengo fotos de cómo quedaba la espalda puesto sobre ella, pero os muestro una captura de un pequeño clip que voy a compartir en mi Instagram. Cómo no, el vestido llevaba una abertura lateral que dejaba ver el tatuaje de la pierna.

Particularmente, me encanta este diseño, me parece que, dentro de su sencillez, es vistoso y elegante. Y el color me parece un acierto. ¡Claudia no puede estar más divina!

INVITADA X

En plena temporada BBC os muestro una invitada más. Esta vez un diseño de lo más romántico como veis por el estampado del tejido. Y especial para mí porque la invitada es mi madre.

No es la primera vez que confecciono algo para ella, pero sí para un evento. Ella tenía claro el tipo de vestido que quería, y yo sabía que cuando le enseñara este tejido me iba a decir sí al 100%. Cuando me contó su idea me acordé de este satén que había reservando para un diseño con las características que ella quería: era el tejido ideal.

Partimos de una falda con vuelo de media capa, que hace que tenga ese vuelo tan bonito. La manga era también de capa, y al igual que como os cuento más abajo, iba forrada en rojo. Me parece que aporta un toque superbonito al vestido, y realza su matiz romántico.

En la falda hicimos una abertura latera, y aprovechamos el juego de colores para incluir una capa de satén rojo en el interior que me ayudara a rematar la abertura. En los dos bajos, tanto de la falda como del forro, hice un repulgo en rojo.

Mi madre escogió sus complementos en tono dorado, y las sandalias que tenían un toquecito rosa en las piedritas. ¡No me digáis que no estaba preciosa!

Estoy tan contenta con haber confeccionado este modelito para mi madre porque así podéis ver opciones de invitadas que necesiten otro tipo de requisitos. Siempre suelen recurrir a mí chicas de más o menos mi edad, y todas con tipazo, pero todas sabemos que no es lo común. Así que en aprovecho la ocasión para mostraros que también confecciono para mujeres de otras edades, ¡incluso abuelas! Todas con un estilazo único.

INVITADA IX

Al no ser verano como tal quise darle salida a uno de los terciopelos que tengo guardados, ya que es un tejido menos apropiado para dicha estación.

Viendo este estampado no me digáis que no tiene un toque asiático: fondo negro con estas flores tan bonitas en tonos rojos. A mí me enamoró al verlo, y me alegro de haberlo conservado y poderlo utilizar para esta celebración.

Tenía claro que quería un vestido midi bastante sencillo, el protagonismo ya lo tiene la tela. Dudé muchísimo entre si hacerlo con manga o sin ella, pero no fue hasta que me lo probé, y visualizarme con él, que tomé la decisión. Así no pasaría calor durante el día.

Pero como necesitaba ponerme algo por encima llegada la noche, confeccioné un kimono en el mismo tejido, pasa así darle una continuidad al estilo oriental del diseño. Esta vez lo hice con un patrón distinto a todos los kimonos que he hecho hasta la fecha, pero esto os lo detallaré más adelante en un post que tengo preparado para este tipo de kimono.

Al ser un tejido tintado, el revés se ve blanco, así que forré la prenda con un forro de punto en negro.

En las fotos os enseño tanto el vestido solo como con el kimono, abierto y cerrado, para lo que confeccione una tira a modo de cinturón, igual en el mismo terciopelo.

Como veis, tenía que añadirle una buena abertura lateral y enseñar un poquito (o más bien «muchito») de pierna.

Y como complementos recurrí a unos salones con una maxi pulsera en el tobillo y cartera, ambos de Zara, pendientes de Parfois (me había quitado uno porque se me salía la tuerca y no me di cuenta de volver a ponérmelo para las fotos) y, como no, palillos chinos para recoger el pelo. No sabéis el acierto con ellos, estuve super cómoda, y me soltaba o recogía el pelo a mi antojo. Junto con el juego de pulseras, ambos son de Shein.

¿Qué os parece esta opción de invitada? Queda claro que el kimono es una prenda todoterreno y en cualquier ocasión queda bien.

TRAJE DE FLAMENCA III

Hace algo más de un mes que terminó la feria de Sevilla 2023, pero hasta ahora no he podido sentarme a preparar tranquilamente el post de los vestidos de este año.

Todos los años me hago un traje para mí, pero este tuve la oportunidad de hacer también el de mi amiga Marta. Los dos son prácticamente iguales, con pequeñitas diferencias entre ellos, pero el mismo concepto. Las dos queríamos un diseño sencillo que pudiéramos combinar de varias maneras y así darle más vida y aprovecharlo otros años.

Os cuento un poquito, como siempre, acerca del proceso.

Como cada vez, partí del patrón base. Hice costadillos hasta el hombro e industrialicé para conseguir la manga de flamenca, que lleva una particularidad para tener margen a la hora de subir el brazo para bailar.

En el vestido de Marta puse un volante, y en el mío dos, rematados con un cordoncillo.

Para que los volantes del vestido abrieran incluí tanza en el repulgo del cordoncillo.

Los dos vestidos llevan dos volantes fruncidos. En el de Marta se los había planteado de capa sin frunce, pero en la prueba decidimos cambiarlo y añadirle el frunce porque nos gustaba más su resultado.

Como veis, Marta escogió hacerse su traje de flamenca en buganvilla. Es un color de lo más versátil porque permite bastantes combinaciones. Al igual que el mío rojo. Ella escogió la flor y el mantoncillo crema con el bordado en negro, y pendientes y broche en dorado. Por mi parte, un día lo combiné con todo en rojo y otro en cremas, igual que Marta.

Igual que los otros años, incluí el bolsillo debajo del último volante, utilicé cremallera vista -los trajes de flamenca la llevan así porque es más resistente que la invisible, y sabemos que estos vestidos van apretados a más no poder-, y rematé todo el escote con el cordón que llevan para que quede bien aposentado y que se anuda atrás y se esconde hacia adentro.

En las fotos podéis ver las dos combinaciones que os contaba arriba. El primer día recurrí al mantoncillo rojo con tres rosas rojas en un lado, y el broche a juego con las peinetas de monedas que llevaba en el otro lado del pelo. El tercero me puse el mantoncillo beige en un hombro y un ramillete de flores rojas, beige y fucsia, está vez sin broche. El segundo y el cuarto me puse el vestido negro del año pasado.

Ahora nos toca esperar un largo año hasta la feria de 2024 y empezar a pensar en colores, estampados y combinaciones posibles. ¡Cada año me gusta más la moda flamenca!

DRAPEADO DE TERCIOPELO

Ya se acercan las navidades, y con ellas el regalo del amigo invisible, así que hoy os voy a mostrar el que hice yo el año pasado. Seguramente ya conozcáis a mi amiga invisible porque ha salido algunas veces aquí en mi web, ella es María.

Los últimos años siempre me había tocado regalar a chicos, así que estaba deseando que la suerte hiciera de las suyas y saliese por fin chica para poder hacerle una prenda algo más especial. Y así fue, no sabéis qué ilusión me hizo. Por lo general soy una persona a la que le gusta «currarse» los regalos, intento pensar en qué gustos tiene es persona, y cuando lo tengo decidido creo una atmósfera que lo envuelva todo.

En esta ocasión lo tenía bastante claro. Después de la última nochevieja, en la que debido a las restricciones no pudimos hacer nada, y en vistas de que la de 2021 se planteaba distinta -aunque finalmente no fue así-, se me ocurrió hacer un vestido para que María celebrara la salida y entrada en el nuevo año con él.

Entonces preparé todo creando así el «kit perfecto para Nochevieja». En él incluí, además de la prenda, una sombra básica y una brocha para ella, un iluminador, una sombra de brilli-brilli en un tono que combinara a la perfección con sus bonitos ojos verdes, y, cómo no, unas pestañas postizas. Y lo coloqué todo en la cajita que véis.

Vamos entonces a hablar del diseño. Ya sabemos que en Asturias hace mucho frío la noche del 31 de diciembre, así que me decidí por un vestido que fuera lo más calentito posible, es por eso que lo hice de manga larga.

Escogí un terciopelo elástico azul marino para que se adaptase mejor al cuerpo -aunque tenga las medidas de María, quería que le quedase bien a la primera-. Me apetecía muchísimo trabajar en un drapeado por primera vez, y aunque reconozco que me dio miedo hacerlo muy pronunciado porque, repito, era la primera vez que lo hacía, el resultado fue una espalda protagonista pero discreta, justo lo que quería. En el lado que principalmente sería el delantero hice un escote barco para compensar.

Y, como veis, puede colocarse tanto en la espalda como en el delantero. Al ser un tejido elástico trabajé sin pinzas, y eso hizo posible dicha particularidad.

Ya sé quién es mi amigo invisible este 2022, ahora me toca pensar ideas… Si os ha gustado que le dedicara un post al del año pasado puedo preparar algo chulo para el de este, ¿Qué me decís?

INVITADA VIII

Como leéis en el título, hoy os muestro un nuevo diseño para la ocasión. Siempre repito cuánto disfruto el proceso de cada invitada, pero si la idea principal es algo distinto y nuevo para mí, como sucede en el caso de Laura, más.

Laura tenía claro al 100% el groso de su diseño: mono de pantalón culote estrecho, corte en la cintura, espalda escotada y, por supuesto, el color. El resto lo dejaba de mi mano. Y cuando la idea está tan cerrada, mi trabajo entra en detallar mínimos aspectos, con permiso, eso sí, de la invitada. De estos os cuento luego.

Industrialicé el patrón delantero para trasladar las dos pinzas al costado, y obtener así una pinza francesa, que en cuerpo con pecho favorece y a mi, particularmente, me gusta mucho. El escote lo hice barco para poder darle protagonismo a la espalda.

Entre las dos ideamos una espalda escotada, dando opción a que Laura pudiera llevar sujetador, y consiguiendo así una espalda asimétrica e irregular.

El escote superior lo hice con una forma tipo pico pero con los dos lados redondeados; el de abajo es más pequeñito, delimitando con la cintura del pantalón. Cierra con un botón forrado en el mismo crepé del mono, que es meramente decorativo porque su premisa era «comodidad y practicidad». Laura no quería necesitar ayuda a la hora de poder ir al servicio -todas sabemos que esto siempre es un rollo-, así que su espalda es totalmente decorativa, el mono cierra con una cremallera lateral y botones en el hombro.

Este detalle nació de la necesidad de abrir un poquito más la prenda para poder quitarlo y ponerlo sin problema -como os cuento, el cierre de la espalda no era funcional-. Hice cuatro presillas de hilo con sus cuatro botoncitos, también forrados y de esta manera, y un poco de maña, Laura podría desabrocharlos y abrocharlos con su mano derecha.

El bajo lo dejamos a la altura del talón; a Laura le gustaba así y, de esta manera, mostrar la sandalia tan mona en un amarillo pálido.

¿Qué os ha parecido esta propuesta para una boda? Yo soy fan de las chicas que arriesgan y se atreven, tanto con diseños como con los colores, y Laura lo ha hecho por todo lo grande. Gracias de nuevo, Laura, por confiar en mí y darme tanta libertar para trabajar en el diseño ideal para una ocasión tan importante como la boda de tu mejor amiga. ¡¡Gracias siempre!!

INVITADA VII: MADRINA

Sabéis lo que me gusta trabajar en las invitadas. Me encanta que me contéis vuestra idea y construir juntas vuestro diseño perfecto. Hoy os muestro uno que, por dos razones, es para mí doblemente especial: primero, porque es mi primera madrina y, segundo, por la persona que lo luce.

Conozco a Susi desde hace unos cuantos años y, en una de mis visitas a Asturias, me contó que en abril se casaba el segundo de sus hijos y que a ella, que iba a ser la madrina, le hacía ilusión que yo confeccionara el diseño. No os imagináis lo emocionante que fue para mí y, por supuesto, le dije que sí.

Ella tenía clara la idea: su diseño ideal era un dos piezas de falda lápiz midi y blusa cruzada con manga. Yo le propuse hacer la falda un poquito más especial, ya que iba a acompañar a su hijo al altar. Tendríamos que buscar el algo que la diferenciase de una invitada más.

No obstante, dudaba en el color. Entre las variadas opciones de colores y tejidos que le mostré a Susi y, aconsejada también por su familia, escogió este crepe azul empolvado. Utilizaríamos este tejido tanto para la blusa como para la falda. Para esta última, escogimos además un encaje para superponer y otorgarle así el toque del que os hablaba antes. Os cuento un poquito más:

Partí, como cada vez, del patrón base de falda, luego le hice las clásicas pinzas de talle en el delantero y en el trasero, industrialicé para hacerla lápiz y añadí la tapeta en el trasero para hacerle la abertura con solapa. La prenda va forrada en su interior con un tejido de forro en un tono parecido.

Finalmente, incluimos un fajín que va integrado en la cinturilla y aproveché la blonda del orillo del encaje para que este fuera el bajo de la falda. Dos detalles que resultaron todo un acierto.

En cuanto a la blusa, como a Susi le gustaba cruzada, de nuevo partí del patrón base que industrialicé para eliminar pinzas visibles, trasladando su profundidad entre el talle y el hombro. En esta zona le hice dos pequeños pliegues y dejé libre el bajo para que ablusara al meterla por dentro de la falda.

En la espalda anulé también las pinzas, y añadí esa holgura trabajándola en un canesú. De esta la prenda adquiere más imagen de blusa.

Para las mangas me apeteció incluir un poquito de volumen en la copa para darle gracia y subir, visualmente, el hombro. A Susi le gustaba que esta prenda llevara un puño ancho a la altura del antebrazo, así que dejé holgura en la bocamanga para que fuera recogida con él y quedara efecto farol.

En los hombros añadí una tira con automáticos para que introdujera por dentro el tirante del sujetador y así no se moviera del sitio, un truquito que proporciona comodidad. Rematé el bajo de toda la blusa con el pespunte de doble orillo.

Susi estuvo más que acertadísima eligiendo un zapato de punta en un precioso nude y la cartera en azul oscuro, combinado con un chal en este mismo azul que utilizó para la entrada en la iglesia. También apostó por una diadema repleta de pequeñas florecitas en estos mismos tonos, que le realizaron de forma artesanal en Una Pila de Cosas, Mieres.

Como veis, el conjunto quedó de 10 y Susi no podía irradiar más felicidad. Mil gracias de nuevo, Susi, por apostar por mí, ponerte en mis manos y confiar a lo largo del proceso. Tantos nervios juntos han valido la pena, y siempre guardaré en mi cajita de recuerdos que tú fuiste mi primera madrina.

INVITADA VII

¡Hoy es mi turno! ¡Por fin tengo un evento al que acudir y hacerme mi propio diseño!

En este caso mi invitación fue a una comunión en Oviedo, y no sabéis lo que disfruté el proceso, tanto de llegar a la idea del conjunto como de pensar en colores y tejidos. Parecerá una tontería, pero aunque me apasiona trabajar en mis invitadas, hacerlo en el diseño que iba a lucir yo me encantó.

Tenía muy claro que quería innovar y llevar algo distinto a lo que suelo confeccionar. Al fin y al cabo no sé cuando volveré a tener la oportunidad de volver a vestirme para ir a una celebración así. Me rondaban la cabeza varias ideas: estilo 70’s, chaleco -prenda que no puede estar más de moda-, y un color potente.

Las dos primeras se complementan a la perfección, pero al ser mayo y en Asturias tenía que asegurarme ir preparada para que lloviera y estuviera frío, así que enseguida visualicé mi conjunto con una blusa llena de frunces y volumen. ¿Y qué hay mas setentero que unos pantalones campana? ¡Nada!

En cuanto al color, me apetecía mucho un verde lima u oliva, pero no tenía ninguna expectativa de encontrarla en las tiendas de tela en las que compro mis tejidos. Por mucho que un color se ponga de moda, a veces es muy difícil encontrarlo, pero tuve suerte y ahí estaba esperándome nada más entrar. No pude ser más feliz en este momento. Mi segunda opción era un lavanda, que me hubiera encantado igualmente.

Así que aquí está el resultado. Voy prenda a prenda:

Para el pantalón partí del patrón base que industrialicé para sacarle el ancho característico de la campana en el bajo y asegurarme de que la rodilla estuviera bien estrechita -odio cuando esta zona queda floja y con arrugas en pantalones que son pegados-. También le hice la tapeta para añadirle una cremallera delantera y dos botoncitos en la cinturilla. En esta ocasión no le hice bolsillos.

Con el chaleco utilicé el patrón base de cuerpo, trasladé las pinzas para conseguir un costadillo que fuera a la sisa y le hice la formita característica en en el bajo aunque muy disimulada. La verdad que me apetece volver a repetir con esta prenda y hacerme otra para lucirla este verano. En la espalda le añadí las dos tiras que salen de los costados y que se utilizan para ajustarlo, aunque en mi caso era totalmente de adorno. Para cerrar el chaleco le hice ojales y añadí unos botoncitos en el mismo verde.

En el caso de la blusa llevé la pinza de pecho al cuello y dejé sin hacer la de talle para que hiciera ese efecto ablusado una vez la introdujera en el pantalón. Añadí una tira al cuello que cerraba en la espalda en un lazo. La manga es estilo farol -que lleva volumen tanto en la copa como en la bocamanga-. Añadí un puño ancho, que no hace justicia al resultado tan bonito porque en las fotos no me di cuenta que lo tenía algo retorcido hacia un lado.

Y aunque os cuento que esta es mi elección para evento, os enseño también otra forma de lucirlo más informal: solo chaleco y pantalón, con cambio de complementos. En esta ocasión escogí mi bolsito de lentejuelas, que me encanta, y pendientes y anillo personalizado de la marca asturiana Daughter of Style.

¿Cuál de las dos os gusta más?

INVITADA VI

Como sabéis, ya estamos en plena temporada BBC: boda, bautizo y comunión. Yo soy muy fan de estos eventos -este año por fin he tenido uno y he podido confeccionar un diseño para mí-, y me encanta poder mostraros a mis invitadas. Hoy os enseño la elección de Claudia.

Claudia era otra de las invitadas de la boda para la que confeccioné el vestido de María del Carmen. Ella optó también por un liso rojo con la clara idea de combinarlo con un kimono estampado.

La idea inicial del kimono era hacerlo en terciopelo, pero no encontramos ninguno que nos convenciera, así que al ver este crepé finito casi georgette fuimos a por él. Además, combinaba a la perfección con el rojo gracias a los tonos que tenía en su estampado.

Os cuento un poquito acerca del vestido. Claudia me contó las ideas de las que partía y yo me use a trabajar en el diseño perfecto bajo esas directrices. Le propuse hacer un vestido con líneas verticales que cuadrara con la forma del kimono, que utiliza mucho la línea recta. La idea era un vestido sin corte en la cintura pero con una costura central de la que saliera el escote en pico y la abertura. Nos decantamos por un largo midi y forma bastante rectita, sin llegar al lápiz.

En el delantero le hice la pinza de pecho y la de talle la resté en la cintura. En la espalda hice la pinza tal cuál.

Otro de los parámetros de Claudia era la hombrera. A ella le apetecía, y cuadraba al 100% con la esencia del vestido. Las forré con el mismo crepé rojo y subí 1 cm en el patrón para ganar ese espacio en el hombro.

Dejamos la manga larga y rematé todo el bajo y la abertura con un pespunte visto para que le restara formalidad.

Pasamos al kimono. Partí, como siempre, del patrón de kimono base que utilizo para esta prenda, con la diferencia de alargar el bajo hasta la altura del vestido. En esta ocasión lo forré con un georgette en negro para que le diera algo más de cuerpo y peso.

Añadimos unos flecos en el bajo porque a Claudia le había gustado la idea, y rematé todo el cuello y mangas con una tira del mismo tejido y su puntada invisible. Y también incluí un cinturón para que pudiera usarlo cerrado e incluso llevarlo tipo vestido

La combinación de complementos que escogió Claudia me parece acertadísima, y no puedo más que presumir de invitada. ¿Qué os parece esa idea para un evento?