Natalia: Novia Atrevida con un Vestido de Diseño Personalizado

Ahora que ya hemos abierto la veda a los diseños de novia, vengo a mostraros el diseño, probablemente, más cañero que he hecho hasta el momento. Una novia civil, atrevida, arriesgada y única: Natalia.

Natalia y David fueron de esos novios que no querían mucho miramiento en cuando a una boda se refiere. Ellos organizaron una boda familiar que se celebraría en agosto de 2023 en el Ayuntamiento de Mieres, Asturias, con su posterior banquete en Cenera. Pero el diseño soñado de Natalia aguardaba una sorpresa: era de color verde.

Esta era su idea original, pero aun así estaba abierta a otras opciones en caso de que encontráramos un tejido que le gustase más en otro tono. Pero por más propuestas que hicimos, el verde siempre estaba ahí. Y lo confirmamos cuando encontramos este tul con brillos en dorado que nos enamoró a ambas en el momento en el que lo tuve en la mano.

En cuanto a la forma del cuerpo no tenía más ciencia que un cuerpo con escotes en pico muy pronunciados y la parte de la falda fruncida. Como base utilicé un crepe verde botella que casaba a la perfección con el tul. El desafío estaba en que Natalia quería su diseño con algún elemento que marcara los hombros.

Barajamos la opción de una capa, pero al ser agosto igual le molestaba más de lo bonito que pudiera hacerle al vestido. Pero, ¿y unas hombreras de las que saliese tul simulando la cola? ¡Esto sí! Añadiríamos a su vestido unas «alas».

Ahora la duda era el color. Hicimos una prueba con el propio tul verde, y aunque quedaba precioso, no destacaba ni se llegaba siquiera a distinguir qué era vestido y qué ala. Pero probamos con un tejido blanco y lo vimos inmediatamente: en contraste quedaba perfecto. Busqué entonces el mismo tul pero en un tono clarito. El blanco llevaba el brillo en plateado, y como el tul verde lo llevaba en dorado no me convencía. Pero había un crudito que sí lo llevaba en dorado. Quedaba más crema de lo que pensaba, pero a Natalia le gustó, así que continuamos con esa opción.

Lo siguiente era buscar algo que adornara la hombrera base del ala. Natalia quiso probar con plumas, pero a ninguna nos gustó, la verdad. Pero encontré estas hojitas doradas de lo más monas que casi que dotaba al vestido de este toque «Imperio Romano/Gladiador» que, como veréis en las fotos, Natalia supo corresponder con dos brazaletes dorados simétricos. Esto no fue nada premeditado, pero, ¿el resultado? Wow. De cada hombro salían dos metros de tul que, como os comentaba antes, acompañaba a la cola.

Cola que dejamos solo en el tejido del tul. No quisimos meter el crepe debajo para que fuera más volátil. De esta manera no pesaba nada. Además dejamos el bajo del tejido crepe algo más cortito que el del tul y así se veía la sandalia, que era preciosa en un tono dorado.

Me encanta la elección del ramo, esos colores silvestres que casan a la perfección con la luz del atardecer. Y al igual que hice con Irene, añadí el «algo azul» con el bordado de la fecha, que añadí en las costuras del vestido.

En resumidas cuentas, me rebosa el orgullo mientras escribo todos los detalles de este diseño. Natalia es una persona a la que conocí hace unos años, que siempre elogia mi trabajo -al igual que yo hago con el suyo- y que apuesta por los detalles y tiene bien definidos sus gustos, lo que hace trabajar con ella de lo más sencillo. No es el primer diseño que confecciono para ella, pero sí el que mayor ilusión me ha hecho, por su puesto.

De nuevo, millones de gracias, Natalia, por poner tu confianza en mí. Estoy segura de que nuestros caminos se seguirán cruzando durante muchos años más.

El Vestido de Novia Perfecto: Testimonio de Irene

Dejamos el verano atrás y comenzamos septiembre con un nuevo diseño, Justo ayer hace un año, Irene se daba el «sí, quiero» con Alejandro, y yo tuve la oportunidad de confeccionar su vestido de novia. ¿Queréis saber un poquito?

Me remonto a unos años atrás. A veces suelo preguntaros cositas en los stories de mi Instagram porque ese feedback me ayuda bastante. En uno de ellos os pregunté si os gustaría que hiciera un nuevo Ciclo de Moda -hice un Especial Nochevieja y otro Especial Invitada-, o si en su defecto queríais ver algo en particular. Fue cuando Irene contestó proponiéndome que diera ideas de novia. Ella se casaba en unos años y ya estaba manos a la obra buscando su vestido ideal. Y así comenzó todo.

Ella buscaba ser una novia sencilla y quería que la espalda del vestido fuera protagonista , dejando el delantero más limpio. Le gustaba el corte en la cintura, talle alto y abertura en un lado.

Para la espalda buscábamos una tela particular que dejara ver la piel debajo de ella porque iría toda en este tejido. Necesitamos ver varios hasta decidirnos: telas con hojitas en 3D, encajes, «brilli-brilli»… El elegido fue un tul bordado con piedritas que dibujaba un mapa irregular.

La parte del pecho iba cruzada y aunque, como os contaba, la idea era que el delantero fuera entero de crepe liso, planteamos una de las dos partes con el otro tejido superpuesto para salir de dudas. Y nos gustó tanto que decidimos utilizar el tejido de piedritas tanto para la espalda como para el delantero entero. Iría con crepe blanco debajo y lo dejaríamos desnudo en la espalda, donde también añadimos dos cordoncitos para ayudar a la sujeción del peso de la falda.

Bajamos todo el tejido de piedras por la costura de la cintura y así acentuamos la estructura de pico de la espalda. También lo colocamos por todo el contorno de la cola, que Irene decidió que no fuese muy larga, y creo que este toque terminó de cerrar este diseño tan precioso. Yo le propuse añadir algo más de piedritas en zonas estratégicas, como veis en las fotos del maniquí, pero al final desechamos la idea.

Escuchar a Irene contarme lo preciosa que se ve en las fotos no hace más que llenarme de alegría. Y de verdad lo estaba. Ella es una novia que ha confiado al 100% en pequeños profesionales, todos de Asturias. Y eso es una apuesta arriesgada, pero ella tenía claro que para su boda quería que estos detalles cayeran en manos de artesanos.

Durante el proceso del vestido pude ver en ella la ilusión de cómo iban trabajando en el detalle del tocado que llevaba en el pelo, que iba a conjunto con el color de sus sandalias. Las largas charlas mientras su mami nos servía el café sobre encontrar una maquilladora que diera en el clavo con el maquillaje natural que buscaba y su temor a que todo junto no le convenciera. Nosotras la visualizábamos perfecta, pero está claro que una misma siempre va a tener mil dudas.

Pudimos volver a reunirnos pasado un año y hablar un ratito -más bien unas cuantas horas- sobre todos los detalles de su día especial. Y precisamente hablamos sobre que ese miedo a no ver el conjunto había desaparecido totalmente. Y es que, si en fotos se ve así de linda, en persona debía ser la novia más bonita.

Una vez más, gracias, Irene, por todo este proceso y camino juntas. Has sido mi primera novia en blanco, me has abierto las puertas de vuestra casa y hemos pasado ratitos de lo más agradables durante esos meses. Y es algo que se queda en mi corazón. ¡Gracias!

UNA NOVIA DE BROMA

Estos días están siendo muy raros para todo el mundo. Por eso, este jueves quería compartir con vosotros un diseño también raro, con el que tratar de poner un poco de alegría a la cuarentena: ¡os muestro una novia falsa!

Si, como leéis: una novia falsa. Y es que, hace tres años, mis amigos y yo decidimos preparar una inocentada para el 28 de diciembre a todos nuestros amigos de Facebook, a los que sorprendimos con la boda inesperada de nuestra amiga Cristina. Por entonces muchos vivían fuera —Madrid, Londres, Massachusetts…—, así que la ocasión se presentaba asimismo como una reunión navideña diferente.

Un mes antes ya decidimos quién sería la novia (en nuestro grupo ella es la que se presta al cachondeo a la mínima); el novio —tenía que ser alguien desconocido— fue un compañero de spinning de su madre al que conocimos ese mismo día; el fotógrafo, Alfredo; la peluquera y maquilladora, Ángela; y a mí —cómo no—, me tocó confeccionar el vestido.

Combinación de colores del fajín y el ramo de Cristina

Dado que lo organizamos con muy poco margen, tuve que darme más prisa que nunca para diseñar y hacerme con los tejidos, para patronar y preparar este encargo tan peculiar. Os confieso que no podía parar de reír mientras buscaba telas y lo imaginaba todo.

Boceto del diseño

No podía arriesgarme demasiado con el diseño, porque ni el presupuesto era muy abundante ni tendría ocasión de hacerle una prueba. Ideé entonces un vestido sencillo: un cuerpo cruzado y sin mangas (no había ni tiempo ni tela para la manga larga), con la profundidad de la pinza trasladada al hombro, y una falda fruncida a la cintura.

Encontré esta tela con pequeñas flores bordadas que encajaba a la perfección con mi boceto. Y, para darle un toque de color, confeccioné un fajín para la cintura de raso rosa con un género que, pese a ser habitualmente empleado en disfraces, daba color al conjunto y combinaba con las flores fucsias del ramo, elaborado por otra amiga, que entonces trabajaba en una floristería.

Detalle de los tejidos elegidos para el diseño

Cristina daba el pego y todos, que nos pusimos guapos para la ocasión —yo llevé el vestido que os enseñé en el anterior post—, lo pasamos bomba.

Además, su familia también colaboró en la broma, porque su tío vino para hacer de padrino, en Bustiello nos dejaron las llaves de la iglesia para la ceremonia y  luego tuvimos convite de empanadas y tortilla en casa de la madre de Cristina. Todavía hoy nos morimos de la risa cuando recordamos ese día.

¿Qué os parece mi primer vestido de novia? ¿Os ha gustado? Al menos espero que os haya alegrado un poco la tarde de este jueves tan extraño. Pero recordad: cuando salgamos de esta ya será primavera.

Yo también me quedo en casa.